Una reseña del libro 28A, publicación colaborativa sobre el Paro Nacional y las protestas sociales en Colombia 2021. Hace parte del proyecto de investigación + creación La penúltima verdad, edición colectiva de las narrativas del conflicto armado en el Eje Cafetero financiado por MinCiencias y ejecutado por la Universidad de Caldas.
Escribe / Julián Bernal Ospina* – Ilustra / Stella Maris
Los gritos en las fotografías aún suenan. Más que láminas que van de arriba hacia abajo, de abajo hacia arriba, son gritos, bulla, murmullo. Silencio intranquilo. Suenan todavía porque aún retumban en las mentes y en las calles. El espacio público, olvidado por su cotidianidad, por meses vibró como el escenario de la democracia, de la disputa por los símbolos. Un año ha pasado desde que el asfalto se usó no solo para transitar sino para existir políticamente en la música de las movilizaciones. Furia de la defensa del cuerpo con el cuerpo. Rasgueo de la piel como lienzo de lágrimas (de pintura y de sangre). Ni siquiera la noche y su oscuridad logró apagar los ecos de cientos de velas encendidas, la luz de las voces, las consignas que reclamaban mejores condiciones de vida, así la vida se pusiera en juego.
Suenan la ciudad oculta, la no ciudad, el campo. La ciudadanía perdió el miedo y se tomó las vías con estruendos. Algunos con tapabocas para evitar el contagio, pero sin mascarillas morales. Un furor que se sentía desde noviembre del 2019 –incluso antes– y que la pandemia y sus restricciones logró aplazar. Solo fue un aplazamiento, porque el 28 de abril de 2021 volvió el estallido como en espiral, y la Colombia de notas diversas (de los misak, la guardia indígena, los afro, la comunidad LGTBI, las mujeres, los jóvenes, los campesinos, los trabajadores, Siloé, la resistencia) se enfrentó a la orquesta homogénea y militar, al himno acompasado de las canciones de los batallones, su uniforme robótico que esconde el miedo y en algunos enardece el odio; se enfrentó a la máquina homogénea, a las fórmulas iguales de un presidente presentador (un presidentador). Disputa que quedó sintetizada en cascos y pechos del ESMAD como blindajes manchados.
Se oyen las arengas en las fotografías. Las imágenes están en movimiento, así sean estáticas. Son un tiempo, un instante que, aunque fugaz, no se logra terminar del todo. No se acaba el abrirse paso de la bala en la cara ni el derrumbamiento de las estatuas. No se ha ido el crepitar de los incendios con llamas tristes. El brillo de uno ojos con miedo que miran por un pasamontañas. La pupila hueca. No cesa la expansión de los gases como el oxígeno de la guerra. El abismo de la muerte y su silueta dibujada en la calle. Los rituales espontáneos. El llanto, el dolor. El plomo del revólver propio. No pasan. Se oyen las imágenes.
A un año del estallido social de aquel 28 de abril aparece este centenar de imágenes compiladas que reflejan instantes de las movilizaciones. Imágenes que narran por sí mismas. Los textos de Humberto de La Calle Lombana y Karim Ganem Maloof acompañan estas fotografías de 174 colaboradores de todo el país. Las palabras hablan de pies que marchan para detenerse y de caleidoscopios como el “anhelo palpitante de una Colombia distinta”. Algunas arengas de las que brotaron en las marchas aparecen como breves imágenes de puños enarbolados durante las manifestaciones. Todo se une –imagen y palabra– y crea un estado del recuerdo permanente.
Solo se sucumbe al estremecimiento de un arte que redescubre la realidad. El arte vuelve a inventar la realidad desde ella misma: profundiza en ella sin hacerla ver como una mediación. Este libro colaborativo fue editado en las sesiones de Mesas de Edición de Raya Editorial y Matiz Taller Editorial, del 25 al 27 de mayo del 2021, en Manizales, durante el XX Festival Internacional de la Imagen INTER / ESPECIES. De modo que fue concebido y curado a un mes del 28A. Una explicación para sentir que estas imágenes todavía suenan, porque fueron capturadas y pensadas al calor de ese tiempo político. No son una celebración sino un aniversario para un no volver a olvidar, para reflexionar sobre la capacidad de la ciudadanía y, de ser necesario, para reconocernos vivos así sea en el lindero de la disputa.
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* Politólogo y magíster en construcción de paz. Investiga y escribe. Ha colaborado en Vorágine, Libros y Letras, La Cola de Rata, La Oreja Roja, La Patria y 0-70.
Twitter: @julianbernalosp
Correo: julianbernalospina@gmail.com





