No obstante, esta serie no es solo sexo, se puede encontrar un millón de temas y cuestiones que la sociedad no ha querido mostrar por años, que las nuevas generaciones sí están empezando a entender…

 

Por / Natalia Andrea Uribe Tapasco

La palabra sexo está llena de connotaciones y significados muy diversos, casi siempre llenos de prejuicios satanizados y complejos. Para muchas culturas se vislumbra o se hace ver como una conducta moralmente inaceptable, de la que no se puede hablar abiertamente.

Este tipo de significado, su visión y por ende la falta de educación sobre el tema le ha traído a nuestra sociedad un sin número de problemáticas como: embarazos indeseados, enfermedades de transmisión sexual, la incapacidad de conocernos a nosotros mismos, etc. Pues bueno, esta serie de Netflix trata de abordar todo este tipo de prejuicios que se van desarrollando desde la adolescencia.

Es una crítica a nuestra educación contemporánea, de la incapacidad que tienen las Instituciones Educativas de otorgarle prioridad a la sexualidad y brindarle un espacio dentro del plan de estudios, pues los moralismos y la religión no lo han permitido.

Sex Education visualiza precisamente eso, y nos enseña que, si tal vez dejáramos tanto tabú frente al tema, empezaríamos a tomar decisiones más asertivas, darnos cuenta que todos libramos nuestras propias batallas, que no nos gustan las mismas cosas, que el placer femenino se ha eliminado por siglos. Es hora de que los adolescentes estén más informados y los docentes hablen y eduquen abiertamente.

No obstante, esta serie no es solo sexo, se puede encontrar un millón de temas y cuestiones que la sociedad no ha querido mostrar por años, que las nuevas generaciones sí están empezando a entender, que la heterosexualidad es solo una imposición social, que la diversidad existe, que el género y el sexo  muchas veces no van de la mano, que lo “normal” ya se está desdibujando definitivamente y que es hora de aceptar la diferencia como eje fundamental para alcanzar la equidad.

Es una serie feminista, evidencia la difícil situación por la que pasamos las mujeres en alguna o muchas ocasiones de nuestras vidas, como es el acoso y la falta de empatía frente este. Empezar a motivarnos, apoyarnos entre nosotras y acabar con tanta división puede ser un paso significativo para que por fin podamos eliminar tantas barreras psicológicas y sociales que se tienen por el hecho de ser mujer. Se demuestra la sororidad como una acción fundamental para alcanzar dicho objetivo.

Cada personaje tiene características diferentes de las cuales podemos extraer muchas enseñanzas. Maeve es la más feminista, ejemplo de mujer libre y consciente de nuestro papel en la sociedad; Eric, abiertamente homosexual a pesar de que tiene una familia extremadamente religiosa, muestra de tolerancia y aceptación; Adam es un ejemplo de tenacidad, y es un personaje el cual le toca sufrir las consecuencias de la masculinidad impositiva que también ha afectado a los hombres por años; y Aimee, el personaje más impopular y que de pronto en los primeros capítulos no nos gusta por superficial y medio tonta, pero que finalmente termina siendo una gran amiga, leal y más consciente del mundo que la rodea.

Cada personaje tiene algo que mostrar, enseñar y pensar. Es una serie completamente inclusiva y que no deja atrás ningún estereotipo, pues están la gorda, el feo, la nerda, el negro, la rebelde, la bonita, el pansexual, el homosexual, el ateo, etc. Es una serie original, educativa, divertida y ni qué decir de su música…