En La mueca del golem (2018), y en el libro en general, se sugiere también que cada uno de nosotros lleva en sí mismo el original de la belleza, y el horror, cuya copia anda buscando por el mundo.

 

Título: La mueca del golem

Autor: Alejandro Medina Franco

Editorial: Alcaldía de Pereira-Secretaría de Cultura

Colección: Escritores pereiranos

Género: Cuento

Año: 2018

Pág. 165

 

 


Por / Diego Efe

Al leer las narraciones del pereirano Alejandro Medina Franco (1981) es imposible no sentir terror metafísico, o para decirlo de otra forma, experimentar miedo existencial. No es precisamente el efecto que uno espera luego de terminar una obra literaria, pero en sí, el que sus cuentos produzcan tal estímulo significa que hay un buen autor rondando por la casa, y a esto hay que prestarle atención.

La razón de tal impresión inicial es simple. Sus cuentos están llenos de laberintos, absurdos, paradojas, tiempos cíclicos, sendas bifurcadas, que tienen como personaje central esa incógnita llamada hombre. La mueca del golem, el libro premiado en el Concurso Colección de Escritores Pereiranos del año 2018, contiene 11 narraciones que tratan estos temas y más. Una obra que literalmente sumerge al lector en un laberinto que necesita ser desentrañado por el hilo de Ariadna.

Relatos fantásticos que no dejan indiferentes al curioso, sino que lo envuelven en la maraña ficcional creada para procurarle un tipo de gusto (gusto angustioso, gusto deleitoso, o gusto literario, según cómo se experimente) y también para darle brillo a las preguntas clásicas de ¿quién soy? Y ¿por qué existo? ¿Y cuál es el propósito de la vida? No es literatura filosófica, evitaré eso por ahora, sino tan solo relatos con una alta dosis de inquietudes vitales, que llaman la atención.

 

Con este libro, el autor ganó el Concurso Colección de Escritores Pereiranos 2018. Categoría: cuento.

En las entrañas del diablo”, un título dentro de este libro, las respuestas a tales interrogantes se dejan sentir: el mundo es una torre del silencio; un golem sin alma; un lugar donde se vive para la muerte, y donde entre una cuna y una tumba solo existe la realidad de no saber quiénes somos.

El hombre que aparece en el zaguán, (sin nombre, sin caracterización, sin alma, y protagonista de este cuento) no duerme, pero tampoco está despierto. Está vivo y percibe su entorno, pero también está muerto y extrañamente siente agonía y miedo metafísico. En esencia, este ser apocalíptico no puede morir, aunque no sea inmortal (¿perciben la antinomia del personaje?).

Al creador (es decir, Alejando Medina) dilatarle la vida, le dilata la agonía, multiplica su muerte, porque este, al no tener corazón, ni luz, ni sosiego, se vuelve un representante de los demás hombres: es la figura de los que, viviendo entre otros, se sienten en una azarosa soledad.

La narración En las entrañas del diablo”, bien podría ser una continuación del cuento “El muro”, o la representación teatral A puerta cerrada” del francés Jean Paul Sartre,  literatura angustiosa que produce sentimientos inexplicables, estímulos para seguir leyendo. Pero avancemos, ya que no hay que usar salgarismos para afirmar que la intención integral del autor en los 11 relatos de “La mueca del golem” es transmitirnos la idea de que un espejo es siempre una conciencia al revés.

 

Alejandro Medina Franco es candidato a Magíster en Literatura de la Universidad Tecnológica de Pereira.

No podría ser de otra forma, y no hay otro mensaje, ya que el hombre es un animal de costumbres: nace, crece, se reproduce, muere y no alcanza a entender de qué se trata esto de vivir, o, dicho de otra manera, el hombre se transformará, evolucionará y finalmente perecerá, pero este, con todas estas mutaciones, no será más que una apariencia de lo inmutable. Se puede cambiar de ropa, pero los hábitos, los miedos, las preguntas vitales continuarán intactas. Esta es la “conciencia al revés.” Vivir sin vivir, morir, sin vivir. He aquí el espejo que nos quieren mostrar el autor.

En La mueca del golem (2018), y en el libro en general, se sugiere también que cada uno de nosotros lleva en sí mismo el original de la belleza, y el horror, cuya copia anda buscando por el mundo. Buscamos espejos que sean nuestra conciencia. No una voz, ni un espíritu, sino un sosias, un reflejo.  Por eso, este libro es esa copia que posee tales cualidades, y es inevitable no abandonarse a su encantamiento y reflejarnos en él.

Aunque con una recomendación, y es, que, al leer estos 11 relatos, no hay que ver a los hombres como meras órbitas blancas y pupilas curiosas, o simples árboles que caminan. Es más, no hay que enseñarles nada que aquellos no puedan aprender por sí mismos, ya que al igual que el protagonista de “en las entrañas del diablo”, la única salvación humana será el ascenso vertical, correr hacia la luz, intentar ir a su concepto de Dios. ¿No dice Timoteo que él habita en el resplandor?

Así, lejos de estas ascesis, la apariencia del mundo, según este autor pereirano, es una prisión, un cristal, cuyos límites borrosos confunden el sueño con realidad. En el claroscuro de la existencia dicen que los sueños solo son reales mientras duran, ¿se puede decir lo mismo de la vida? Ya salimos del terreno de la teología y entramos al reino de la filosofía literaria.

 

Las entrañas del diablo es el primer cuento plasmado en el libro. En total el libro se compone de 11 cuentos en total.

“El infierno son los otros”, ergo, el infierno soy yo. Y si yo soy el infierno, luego yo soy el diablo. Es un razonamiento que no tiene escuela.  “No estaba viendo directamente al demonio sino su reflejo en un espejo.” Dice el hombre que habita en el vientre del Bel, ese que no es un Jonás, ni un Maitreya, sino un ser de polvo y ceniza, tan frágil como una cerámica, y tan fuerte en su orgullo como Nietzsche pintando caballos.

Al final se descubre el secreto.

“Solo me queda suponer que si nada me daña es porque en realidad ya estoy muerto, que esta es la verdadera forma del infierno, que si este eterno laberinto no está plagado de gentes es porque, de alguna manera, yo soy todos los hombres, por lo menos todos los que han merecido este monstruoso destino.”

La mueca del golem es un conjunto de relatos para entender el mundo, la realidad y al diablo, es decir, conocernos a nosotros mismos, luego de mirarnos a un espejo.