(poemas confinados)
Por / Martín Rodas*
Virus
Amor…
ya estás en mis células,
en mis pulmones,
en mis pensamientos,
en mi corazón…
¿qué más quieres?…
¿mi vida..?,
pero, si es tuya…
desde que tus ojos me hipnotizaron
y me dejaste acariciar tu piel
con mis manos sudorosas
mientras todo mi ser
derrotado y frágil,
temblaba como un macho
obsesionado.
Amor,
soy tuyo…
soy… un simple cuerpo incierto,
desesperado, temeroso y
solitario.
Amor mío,
mi corazón es tuyo…
vives en mí,
virus amado;
ahora, que somos uno,
entrelacemos
nuestros dedos
como un nudo resistente,
apasionado y amoroso…
así, enfrentaremos a la muerte…
***
La piel hambrienta
Abro la página…
de piel hambrienta
y mi memoria
toca y toca…
lame…
acaricia mis recuerdos
enclaustrados
en el cuarto
de las imágenes
que envuelven
mi cuerpo
como sombras…
como caricias…
que manosean…
que penetran
hondo
profundo
sin fondo
hasta la saciedad
y el hastío…
Mi animal..
mi animalito…
eso es tuyo…
ven
a mí
devora mi piel…
sin piedad…
mientras yo
intento lamer
tu alma…
***

El beso negado
Cuando mi boca sedienta
imploró tus labios
desde la distancia;
ese gesto tuyo casi imperceptible
de abandono y soledad
arrancó chispas de mi corazón
… herido por el desprecio
del ser amado,
que en ese instante
de furia y odio
se convirtió en la víctima
expiatoria
de mi sed de venganza…
… hambriento de ti
… inane
… desesperado
… brutal…
***
Sobre la piedra
Tu cuerpo yace,
silente, suave,
sudoroso,
oloroso, crujiente,
apetitoso…
… sobre la piedra.
Te huelo lentamente,
recorro con mi nariz
todos tus rincones…
recónditos,
oscuros, adorados,
malditos… como tú…
pesadilla, dolor
y muerte…
amor y pasión
condena y olvido.
***
Como lija tu piel
Afilo un cuchillo en tu piel;
huelo tu calor chispeante
que enciende mis manos;
luego vuelvo al agua,
a tu sudor viscoso,
libidinoso…
… ese que alimenta
mis manos,
manchadas de ti,
de tu óxido,
de tu limadura;
quemado por tu ser ardiente;
derretido en ti.
***
Obligado a la felicidad
Ha llegado el confinamiento
para quedarse;
campea en medio
de seres temerosos…
El miedo está entre nosotros,
antes, seres hambrientos de libertad,
antes…
ahora no,
¡estamos confinados!
¡encerrados!
¡maniatados!
… obligados a la sonrisa
hipócrita, falsa,
… obligados a los buenos modales.
Tras la ventana…
nos instruyen sobre
cómo vencer a la bestia…
o sea… ¡yo!…
bestia, fiera… encerrada, peligrosa,
ansiosa…
garras crispadas…
listas a saltar
sobre ti…
***
Piel iluminada
Las pantallas iluminan mi rostro;
pálidos rayos azulosos,
verdosos… que acarician…
homo imaginalis,
ser humano in pantalla…
beber con los fantasmas,
en la caverna de Platón;
también Saramago
con su linterna…
la fogata
contra la pared
y las sombras
danzando…
mis ojos ven el túnel,
el gusano va hacia la luz;
lejos, muy lejos,
un sol moribundo me espera
… sus rayos gotean
sobre mi piel, que arde
como esperma
blanca, azul, verde, pálida.
***
Vulvar
Es el paraíso,
el plato preferido,
el manjar de los desterrados,
el paraíso de los tontos.
… En medio de su territorio
el árbol de la vida
hunde sus raíces,
profundamente,
arrancando piel,
chupando sangre
… savia
al sol
de la cámara
… ojo avizor
… ojo sempiterno
… ojo omnisciente.
Entre mis manos
te acaricio
por dentro y por fuera
de arriba abajo
de abajo arriba
tu viscosidad
en mi boca,
en mi lengua
… Vulvar…
territorio prohibido
… territorio terrible
… monstruo de mil labios,
… de mil maneras me has devorado.
*Poeta, anacronista y pintor; editor de «ojo con la gota de TiNta (una editorial pequeña e independimente)».
Referencia bibliográfica: Rodas, M. (2020). La piel hambrienta (poemas confinados). Manizales: «ojo con la gota de TiNta (una editorial pequeña e independiente)».


