DORIAN HOYOS PARRA: ALMA DE GEMA

Semblanza de la poeta manizaleña Dorian Hoyos Parra

 

Escribe / Jorge Eliécer Triviño Rincón – Ilustra / Stella Maris

 

Entablar conversación con la poeta manizaleña, nacida en 1933, de padres manizaleños, de ascendencia campesina, cuyo padre abandonó a los cuatro años de nacida y fue criada por su abuela materna, quien le enseñó a leer a los cinco años, y además la motivó para continuar en la labor poética.

A los siete años y medio hizo su primer poema. Conoció en sus primeros abriles al poeta marmateño Iván Cocherín, pseudónimo de Jesús González Barahona, autor de las novelas Al chinchorro le han caído estrellasCarapintada, El túnel, El sol suda negro, y otras novelas más.

En esos inicios, siendo muy joven, la invitaban a las tertulias y a las velaciones de los escritores fallecidos de la ciudad, con la anuencia de su señora madre.

Participó en los programas denominados Las siete pipas, un centro literario, donde se daban cita intelectuales de nuestro país, de los cuales recuerda al grupo de los nadaístas X-504, Gonzalo Arango, Darío Lemos, Eduardo Escobar, Jaime Espinel y Diego León Giraldo, Jotamario Arbélaez, Elmo Valencia, Pablus Gallinazus, cantautor de Una flor para mascar, y con Humberto de la Calle Lombana, quien estuvo en la creación del tratado de paz con las FARC, y actual senador de la República de Colombia

Posteriormente, tuvo la ocasión de escuchar a los poetas manizaleños de esa época, Fernando Mejía Mejía, Mario Vásquez Posada y asistir a las exposiciones del pintor Jesús Franco, el acuarelista recién fallecido; y ver en las tablas, las primeras actuaciones teatrales de los jóvenes actores Antonio Leyva y Oscar Jurado. También perteneció al conservatorio de música de Bellas Artes.

Conoció el desaparecido Teatro Olimpia, y pudo ver funciones de Yehudi Menuhin, La familia trapp, y muchas otras presentaciones más.

Recuerda que fue una de las gestoras de la invitación al poeta chileno Pablo Neruda, premio nobel de poesía, para dar un recital en el Teatro Fundadores, de la ciudad de Manizales.

Cuenta como anécdota, que la asistencia fue tan masiva, que la gente rompió las puertas de vidrio del teatro, a causa de la presión ejercida por el excesivo público.

Recibió un beso del poeta y permaneció conmocionada durante algún tiempo por tal hecho, poco inusual para ella, permaneciendo ocho días sin lavarse la cara.

Laboró con el periódico La Patria de la ciudad de Manizales, siendo reportera, y cubrió la visita de Pablo VI, junto a periodistas del periódico La República, y pudo tener su mano muy cerca de la del pontífice, para enviar un mensaje al pueblo de Colombia, desde el municipio de Mosquera.

Es una defensora del papel femenino en la sociedad, considerando que las mujeres aún están constreñidas, a pesar del protagonismo que han ejercido en lo social, en lo político y a nivel cultural. Fue también concejal de la ciudad de Manizales, y también tuvo el programa radial Enfoque, de 15 minutos de duración, en Radio Luz, durante 10 años donde conoció a los periodistas de esa época: Jairo Castro Eusse, Eucario Bermúdez y a Orlando Cadavid Correa.

Cuenta que los ferrocarriles, desaparecieron, porque el presidente colombiano Virgilio Barco, decidió acabar con ellos para impulsar el transporte por  carreteras, y el consumo de gasolina, de neumáticos y demás.

Con respecto al manejo gubernamental, opina: la política colombiana ha sido una cosa inentendible, yo digo en un poema mío que parece un barco con un conductor ebrio, pero salgo como de una obra de teatro, con la esperanza de que las cosas cambien para mejor.

Fue amiga de Adel López Gómez, gran cuentista y periodista caldense,  de quien dice que era de una ternura, como un abuelo tierno.

Con respecto al ser humano, dice: todas las veces cuando he dictado charlas o donde enseñaba a sensibilizarse para la literatura siempre le he dicho a los chicos y a las chicas o a los adultos, que el ser humano llega hasta donde quiere, que la limitación del ser humano está dentro de él mismo, y que uno tiene que decir qué es lo que quiere para que lo apoyen. Así he vivido yo mi vida.

Estuvo en el conservatorio de música, pero la sacaron para que estudiara en una escuela de modistería, pues la música no generaba dividendos.

Sus libros de poesía: Alma de gema, Vivencias, Eros y Urano, Cantos temporales, Gotas de rocío y el ensayo La cotidianidad en la población cafetera colombiana

 A continuación, reproducimos textos de su libro Vivencias:

 

ESTAMPA EN UN JARDÍN

El cuenco que la tierra forma

se vuelve pequeña charca

con la lluvia,

 la gota cae y un temblor

se apodera del agua.

Los altos papiros

se mueven cadenciosos

al compás del aire,

las orquídeas se asoman

orgullosas a los espejos,

las veraneras se inclinan

al peso de las flores,

la hierba recibe feliz

la lluvia o el rocío,

el anturio altivo

muestra su color escarlata.

Los pájaros trinan y

se columpian suavemente

en las ramas

del jardín.

Un azulejo mueve sus alas

y entona un canto.

 

De su libro Eros y Urano, los siguientes poemas:

 

MANGLAR

Para José  Idárraga y Carmenza Orozco cuyos

corazones son tan amplios como su casa y su playa

Palacio lacustre

de cristal y de viento

de jaspe y esmeraldas

con ventanas al mar.

Cortinas que sea animan

al capricho de la brisa.

Techo corredizo

cuando el aire juega

entre el follaje.

Bases de nácar

edificio de nidos

coro de algarabía.

 

De su libro Cantos intemporales:

 

BARQUITO DE PAPEL

A Hernando Rojas Castillo

Barquito de papel,

ternura misma;

ilusión infantil

frente al espejo

distante de los días.

 Barquito de papel

bogas por los riachuelos

del recuerdo,

surcando espumas,

embistiendo al viento.

Barquito de papel:

la caña al ulular

arpegios construía

y orgulloso empujabas

los esteros hasta salir al mar

de los ensueños.