Julio Daniel Chaparro, poeta y periodista(1962, Sogamoso; 1991, Antioquia). Fue fundador de la revista Oriente en Villavicencio y miembro del Fondo Editorial Entreletras. Entre sus títulos de `poemas se destacan:“Y éramos como soles” (1986), “País para mis ojos” (1987) y “Árbol ávido (1991). Sus amigos publicaron un volumen póstumo de crónicas periodísticas con el título de “Papaíto país” (1992).

 

Tomado de: http://eugeniasancheznieto.blogspot.com/

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NOCHE LARGA

larga noche sobre pasos presurosos
de súbita voz en las esquinas:
como el sol ya no dibuja sombras, acecha el miedo
reflejado hasta en las manos que se atreven al minuto descansando.

muchacho recostado contra el árbol, la hierba saliendo de su boca:
el miedo silba ajadas melodías que en la tarde
precipitan llantos y dagas amarillas en el bar
donde espejea el odio desatado de un amante.

repentina granizada, el miedo sobrevuela techos
desplomando niños que estaban dirigidos para estrellas
para galaxias vecinas donde el vidrio ya no duele
donde nadie lame huesos.


Tomado del libro “Árbol Ávido” (Fondo Editorial Entreletras, 1991)

SI UNA NOCHE CUALQUIERA ME ENCUENTRAN
MUERTO EN UNA CALLE

si una noche cualquiera me encuentran muerto en una calle
y ven mi boca repleta de insectos rabiosos
trabajando en mi lengua,
no me sufran:
habrá sucedido que caí antes de escuchar el balbuceo de mi hijo
hecho una lluvia de madres desnudas sobre mi corazón
con sus manos alzadas como nubes.

piensen en mí y recuérdenme cantando
o recuerden mis pasos detenidos junto a un piano
cuando hablaba de mi madre
bella y triste como un árbol
como una huella de pájaros.

si sienten mi hedor una mañana
y deben evitarlo huyendo de mi carne
con las manos acariciando el rincón de sus caras,
sepan que lo entiendo
e imagínenme en los días felices de mi cuerpo sólo playa
y no sientan mi podredumbre como aviso de los dioses
y no vean en el pétalo fucsia de mi sangre
la reinvención de un cielo de gaviotas o del llanto.

amigos, mis amigos
si me ven muerto a la entrada de una calle
seguramente vestido de azul hasta en las uñas
y sonriendo acaso revestido de cenizas como un ángel,
piensen que he vivido, recuerden la joven figura ebria de los patios
mis 23 años que levanté danzando
mi público sueño de eco de agua que se pierde
y no me lloren, no me giman siquiera:
pienso que detendrán el sol que tendré entonces
en mitad del pecho
persistiendo tercamente en la última calle de esa tarde sobre la tierra.

Tomado del libro “…Y ERAMOS COMO SOLES” (Fondo Editorial Entreletras, 1986)

Tomada de: http://farodesnudo.blogspot.com/

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MI PADRE EN SUEÑOS

me quedará su sol
su permanente caminar en las vigilias,
su tambaleo.
mi padre duerme ahora
y es bello como un niño
soportando la carga de sus sueños
bajo los pomarrosos.
desde mi orilla yo lo alcanzo a ver
restregando contra su pecho los retratos,
y recuerdo que un día deambulamos inocentes
reconociendo el país de sus deseos
donde vivirán, decía, sólo los felices.
yo lloré contra su pierna entonces
y oculté mi miedo entre sus manos.

pero por él fue mi juramento
la decisión de mi alborozado paso.
lo admiro ahora, mi padre
detenido en otra esquina
bajo una nube que como la muerte
permanece.
me sé su anhelo:
me dejará su soleada maravilla
el sabor de sus alcoholes, sus lamentos.
mi padre sumergido en sueños.
la tarde enturbiada de repente.
la lluvia en gris anunciando su próximo abandono.
pero él no será ya nunca como el aire
no podrá huir de entre mis dedos
no saldrá de la geografía de mi cuerpo,
de este poema.

el viento me golpea bruscamente.
anochece.
mi padre sigue en mí, invicto,
sigue sonriendo…

Julio 6 de 1987
Poema Inédito