Poeta del viernes / Pietro Aretino

Pietro Aretino (Arezzo, 20 de abril de 1492 – Venecia, 21 de octubre de 1556) fue un poeta, escritor y dramaturgo italiano. Conocido principalmente por sus escritos licenciosos (sobre todo por sus Sonetos lujuriosos), también firmó obras moralizantes que le congraciaron con el ambiente cardenalicio que frecuentó. Es uno de los intelectuales más representativos del espíritu renacentista italiano y una de las figuras que mejor muestran la superación de la visión teológica y ética medievales. Presentamos algunas traducciones de sus sonetos, realizadas por Luis Antonio de Villena.

 

Soneto I

(Un poeta recita a su amada bellos versos, hasta que esta, furiosa, reclama menos palabras y más hechos)

-Amémonos sin tasa ni medida
puesto que para amar hemos nacido
adora mi gorrión cual yo tu nido
pues sin ellos ¿valdría algo la vida?
Y si aún luego de ésta extinguida
fuese posible amar, bien querido,
a gritos pediría el bien perdido
para seguir gozándote todavía.
Gocemos cual lo hizo regiamente
la primera pareja de mortales
bien aconsejados por la serpiente.
Que nos perdieron por amar, se dice
blasfemia son dichos tales
que sólo a quién no ama satisface.
-Pues calla y ama y también, ¡castigo!
Calla y méteme hasta los pendones
jueces de amor y del amor testigo.

 

Soneto II

Méteme al culo un dedo, buen viejaco,
y empuja la polla dentro poco a poco;
levanta bien la pierna y haz el juego,
y luego sin miramiento menea el lomo.
Que, ¡por mi fe!, esto es mejor bocado
que comer pan untado junto al fuego;
y si el chocho no te gusta, muda sitio,
que hombre no es quien no es tramposo.
– Al chocho la meteré una vez
y otra al culo, y polla en chocho y culo
feliz me hará y te pondrá cachonda.
Quien quiera ser gran maestro anda loco,
que hasta el pájaro pierde la jornada
si quiere hallar contento no jodiendo.

Y reviente en un palacio
el cortesano esperando la muerte
sólo mi rijo yo guardar espero.

 

Soneto VI

Porque probé de tan solemne polla,
que hasta el borde me derrama el chocho,
querría ser toda entera chocho,
y que tú fueses por entero polla.
Porque si fuese yo chocho, y tú polla,
saciaría por un rato el chocho,
y tú tendrías de ese mismo chocho
todo el placer que puede haber la polla.
Mas no pudiendo ser toda chocho,
ni transformarte entero en polla,
el buen querer acepta de este chocho.
—Y acepta tú de mi no todo polla
la buena voluntad: abajo el chocho
prepara, que hacia arriba hincaré la polla;

 

y después sobre mi polla
déjate recorrer entero el chocho:
polla yo seré, tú serás chocho.

 

Soneto XI

(Una pareja dialoga sobre sus deseos)

-Separa bien los muslos, alma mía
que quiero bien de cerca ver tu rosa
¡Oh, suavísimo vello! ¡Oh, rica cosa!
¡puerta de mi ilusión! ¡Miel! ¡Ambrosía!
Un capricho me llena de alegría;
voy a comerme fruta tan golosa;
me volveré y seré treta graciosa
pues a tu boca irá mi mercancía.
-¡Que me aplasta! ¡Aguarda! ¡Ay, mi pecho!
Jamás tan cerca vi verga tan tiesa
Mas juro que he de dejarte satisfecho.
-¡Hola al cabrón! ¡Miren la permuta!
El lame en el panal como en barbecho
y ella cree que la verga es una fruta
-¿Vieja, quieres aquí poner tu morro?
-Hijo no me pongáis los dientes largos
que tan sólo de veros ya me corro.

 

La cópula

“ (Hombre): Follemos, vida mía, follemos ya
pues todos nacimos para follar,
y si tú el pene adoras, yo el coño amo, y el mundo
una mierda sin esto sería.

Y si post mortem follar se pudiera
diría: así follemos hasta morir,
pues tanto follaron Adán y Eva
que la muerte les pareció harto injusta.

(Mujer): Y es verdad, que si los muy tunantes
no hubiesen comido aquel fruto engañoso,
bien se hubieran saciado los amantes.

Más dejémonos de historias, y hasta el corazón
híncame el pene, y ahí reviente
el alma que vive y muere por él.

(Hombre): Y, si es posible, fuera
del coño no me dejes los testículos,
de todo placer gozado, testigos.