Después de un año del desalojo en San Isidro, Puerto Caldas, las familias siguen sin ser reubicadas.
En marzo de 2021 se dio la orden de desalojar alrededor de 100 familias en San Isidro, Puerto Caldas. El interés primó en dejar las tierras a disposición de Tren de Occidente S.A para la construcción de rieles que conectarán comercialmente la zona franca de Caimalito con el puerto de Buenaventura, dejando en un segundo lugar el derecho a la vivienda de familias, tanto que habían invadido, como de otras que compraron la tierra con promesa de compraventa.
El desalojo propiciado por la alcaldía de Pereira se presentó en plena pandemia por lo que motivó solidaridades que se unieron a la exigencia de garantías para las personas desalojadas, en consecuencia la mayor parte de las familias fueron dirigidas a la plaza de ferias de Cerritos donde les permitieron estar hasta agosto, mes en el cual según Victor Manuel Tamayo, gobernador de Risaralda, iniciarían la construcción de 92 viviendas que al sol de hoy no se han empezado ni a cimentar.
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El tiempo pasa y la comunidad afectada ve las ilusiones de su reparación convertirse en una utopía. A marzo del 2022 las familias que recibieron actas con el compromiso de reubicación firmado por la alcaldía de Pereira, gobernación de Risaralda y Fundación TAAP, siguen sin recibir las escrituras individualizadas de los terrenos ofrecidos por la gobernación de Risaralda, desconocen el avance de la alcaldía de Pereira en cuanto a la construcción de infraestructura para servicios públicos y vías en los mismos terrenos, y por ende siguen sin acceder a una vivienda digna.
Realización audiovisual
Vladimir Encina
Maritza Palma Lozano
Arte y diseños
David Aronnax García

