CARNAVAL POR EL ECOTURISMO COMUNITARIO

Centenares de caminantes se unieron a la marcha carnaval en el corregimiento de La Florida, Pereira, para rechazar las nuevas directrices de Parques Nacionales que afectarán a los procesos de turismo comunitario. A pesar de hostigamientos de la Policía Nacional, la marcha se desarrolló con tranquilidad.

Fotografías / Santiago Ramírez Marín 

 
Carnaval por el ecoturismo

El sábado 7 de agosto al grito de «territorios para la vida digna» centenares de caminantes recorrieron los seis kilómetros que separan al corregimiento de La Florida del Santuario de Fauna y Flora Otún Quimbaya, en zona rural de Pereira. Con algo más de 400 hectáreas el Santuario es uno de los más pequeños en extensión entre todas las áreas protegidas del Sistema de Parques Nacionales Naturales de Colombia, pero su importancia en la historia del ambientalismo colombiano es crucial, como lo recordó el profesor y ecologista Carlos Victoria en un breve discurso.

Fue en los predios del Santuario Otún Quimbaya donde se realizó el primer congreso ecológico del país en 1983 y fue allí también donde tras arduas batallas de los ambientalistas, la comunidad y el sindicato de trabajadores de Parques Nacionales, se logró en la década del noventa que los modelos de turismo en los Parques Nacionales incluyeran también organizaciones y propuestas comunitarias que beneficiaran a las poblaciones aledañas a las zonas protegidas.

La organización Yarumo Blanco, integrada por jóvenes y campesinos de la región, manejó hasta el 21 de julio de este año las guianzas y actividades ecoturísticas al interior del Santuario Otún Quimbaya. Pero ese contrato, que duró once años, podría no renovarse de acuerdo al decreto 092 de 2017 que modifica los términos de operación y exige a las organizaciones aportar a Parques Nacionales un 30% del valor total del contrato, condición que solamente pueden cumplir grandes cadenas hoteleras y turísticas con suficiente músculo financiero.

«Realizamos la Caminata Carnaval para denunciar las acciones administrativas de la Unidad de Parques Nacionales que afectan los procesos históricos del turismo comunitario» declaró la ambientalista Elsa Nory Echeverry, quién además denunció los hostigamientos que la Policía Nacional hizo contra la protesta: «nos sobrevoló un helicóptero durante más de diez minutos y ante la indignación de los asistentes y la exigencia hecha a la jefe del Parque para que diera la orden para su retiro logramos que se fuera. Es está una nueva agresión a la protesta y un irrespeto con la zona de conservación. Horas más tarde la comunidad nos informó que el Esmad hizo presencia en La Florida».

Por su parte, desde Parques Nacionales emitieron un comunicado asegurando que «en aras de fortalecer el ecoturismo comunitario y de seguir trabajando de la mano con las comunidades en la conservación de las áreas protegidas, la entidad se dispone a convocar un proceso competitivo para que participen entidades sin ánimo de lucro del área de influencia del Santuario de Fauna y Flora Otún Quimbaya, que puedan operar los servicios de alojamiento, alimentación e interpretación ambiental».

Lo que muchos temen en la región es que en ese proceso «competitivo» primen los intereses de grandes emporios privados, puesto que ahora el criterio central será quién pueda aportar dinero, no el beneficio de las comunidades.