FABIAN MORALES (IZQ)Según cifras de organizaciones laborales, como la Central Unitaria de Trabajadores (CUT),  Colombia tiene 13 millones de jóvenes –el 27 % del total de la población– que a su vez, son  el 32 % de las personas que están en edad de trabajar.

 

Por: Fabián Morales

Pasan los años y en el país siguen profundizando la política neoliberal. Esa que cada vez vuelve más dramática la vida de millones de colombianos. Red hospitalaria en crisis, educación básica, media y superior desfinanciada. Sector agropecuario abandonado y lo poco que se ha consolidado, caso industria de la caña,  ahora pretenden entregarlo a los intereses extranjeros. Pasa también con lo que queda de empresas de servicios públicos, baldíos y recursos naturales entre otros. 

Frente a esta situación viven millones de jóvenes a los cuales también se les diseñan “recetas” que los dejan sin oportunidades. Según cifras de organizaciones laborales, como la Central Unitaria de Trabajadores (CUT),  Colombia tiene 13 millones de jóvenes –el 27 % del total de la población– que a su vez, son  el 32 % de las personas que están en edad de trabajar. De los que trabajan, el 65% no  tienen ningún tipo de contrato. Aparte, 1`100,000 jóvenes ni estudian ni trabajan ‘nini’; del mismo modo, 2 de cada 3 jóvenes trabajan sin cotizar  salud ni pensión, y el desempleo juvenil alcanza el 20 % en las mujeres y un 12 % en los hombres, de los indicadores más mediocres del mundo.

Por si fuera poco, la población juvenil no sólo la sumergen en la frustración laboral, sino que también la adoctrinan para que piensen que su situación es natural. Por ejemplo, en las universidades desde hace varias décadas el gobierno de EEUU ha dado la orientación al gobierno colombiano de acabar con las asignaturas que fortalecen el pensamiento crítico en los estudiantes. Arrinconan cualquier persona o grupo que contradiga su ‘evangelio neoliberal’. Medidas similares aplica también el Ministerio de Educación Nacional (MEN) en escuelas y colegios.

A esto se  suma que formadores de opinión como la radio o la televisión en su mayoría, son propiedad de familias que se benefician con el actual modelo de país, por eso vemos como muchos de sus contenidos son de línea editorial vacua, floja, mal hecha, en límites con la vagabundería y lo lumpezco ; ideas que son transmitidas a la mente de los jóvenes disfrazadas de “innovadoras”, “modernas”, “de moda” “hábitos urbanos”. Son “entretenidos” mediante programas radiales o de tv, que en últimas cercenan una característica natural de la juventud, su rebeldía organizada y crítica , para volverlos así, más dóciles, ajenos o acomodados y temerosos al actual orden político del país.

Los jóvenes no pueden seguir permitiendo tal imposición de desgracias materiales e ideológicas. Deben seguir cuestionando lo que sucede en su acontecer diario, observando y buscando dónde se origina el monumental atraso que vive el país y que toca todas las esferas de la población y emprender una postura avanzada y patriótica como lo hicieron los jóvenes discípulos de José Celestino Mutis en épocas de la colonia española.