Acuerdos de reapertura cubana

«Ya que las políticas de terror y estrangulamiento económico habían fracasado, Estados unidos tendría que intentar emplear otros medios para llevar a Cuba a las normas elevadas de Honduras, Guatemala y otros países tradicionalmente beneficiados por la nobleza de Estados Unidos». Noam Chomsky

images-8Por Mateo Matías Arango

Desde finales de 1959 se han implementado medios somáticos de coerción: bombardeos, la crisis de los misiles y un impacto muy arraigado en la memoria cubana, la invasión de Playa Girón por parte de exiliados anticastristas junto a la oposición de la República estadounidense; contundentemente un fracaso heroico por obviedades históricas. El gobierno de armas pediría reconocimiento al derrocar los ejércitos rebeldes y guerrillas opositoras, una conmemoración a la violencia por parte de instituciones sociales. El caso contrario fue un triunfo idealista; la subversión, los grupos de armas irregulares  no tienen ese carácter «legítimo» ya que no están situados en el estado, aquellos que sí son categorizados como «Fuerza pública», lo que conlleva una serie de reconocimientos por su statu quo y el poder de la institución en la que están amparados.

Tras el fallo de la fuerza pública (conflicto físico) dispusieron de otro tipo de hostigamiento: la comunicación e intervenciones lingüísticas (diálogos diplomáticos) en un trasfondo van dotados de la misma dosis de violencia e incluso más; esta irrupción morfó de un carácter físico a uno netamente simbólico, según Focault: «la reacomodación del poder dominante para seguir imperando», sujeto a la piedra de Maquiavelo: «Una mudanza deja siempre una piedra angular para hacer otra», en la piedra base del cimiento se edifican otras piedras teniendo como referencia la posición del ángulo, el primer ángulo fue, como he dicho, el hostigamiento físico; una vez fallido se edifica otra dominación en la misma posición que comenzó la primera: esto no da resultados a una alteración del poder, sino, una edificación de él, haciendo valer los hábitos políticos por una segunda naturaleza del mismo género concebido en primera instancia.

Esto da explicación a que la apertura es una reacomodación donde se data la economía y no la rama humanitaria, el interés está anclado en la estabilización de acuerdos económicos, prueba de esto es que en los encuentros solo son invitados dirigentes políticos, economistas y otros tipos de élite, sin ejercer participación, sólo una posición de espectador, la pregunta es: ¿Qué puesto ocupan los miles de Cubanos en esta apertura? Cuando solo se habla de acuerdos lucrativos los cubanos pobres posiblemente sigan igual de pobres pero con una esperanza poco flexible. Cuba no se está exteriorizando, no ha resuelto su la liberación interna en tema democrático, está en una leve absorción extraterritorial, de países saturados de globalización. Los isleños salen con dificultad, despavoridos de la isla y la extensión del capital entra sin problema alguno -parcialmente-. Otro punto son los medios y las circunstancias, los procesos de comunicación lograron su objetivo con los acuerdos diplomáticos, pero son aceptados por presión y no por verdadera voluntad: «A tiros llegamos y a tiros nos sacan», el acceder de estos acuerdos es una oportunidad de beneficio para el estatus mayor, no para la Cuba popular. Una democracia de espectáculo y acuerdos donde pocos serán beneficiados.