Colombia tuvo en la figura del maestro Leonel Estrada a uno de estos visionarios. Su muerte, ocurrida el pasado 9 de noviembre en Medellín, a sus 91 años de edad, se suma a la de otros intelectuales y creativos que asumieron con determinación el propósito de sacar al país del ostracismo estético en el que vivió hasta bien avanzada la década del setenta. 

Por: Margarita Calle

Al arte le ha correspondido asumir, en todas las circunstancias, posturas y nuevas alternativas de relación con la realidad que ayudan a ensanchar nuestra mirada y aportan a la comprensión de situaciones a las que no se tiene acceso por otras vías. Sin embargo, esto no siempre se ha entendido así en los contextos donde se practica el arte. Ha sido necesario el empeño de personas visionarias, de mentes lúcidas, atrevidas y excéntricas capaces de impulsar los cambios y desestabilizar las inercias que dominan este campo.

Colombia tuvo en la figura del maestro Leonel Estrada a uno de estos visionarios. Su muerte, ocurrida el pasado 9 de noviembre en Medellín, a sus 91 años de edad, se suma a la de otros intelectuales y creativos que asumieron con determinación el propósito de sacar al país del ostracismo estético en el que vivió hasta bien avanzada la década del setenta. 

A pesar de haberse formado profesionalmente como odontólogo y ortodoncista,  Leonel Estrada fue ante todo, un creativo, apasionado del arte. Esta faceta la exploró desde el estudio de la historia y la teoría, desde su afición por la pintura, la escultura y la cerámica, y desde el ejercicio de la crítica en diferentes medios. Fue el cultivo de esta pasión la que lo impulsó a promover acciones que contribuyeron a “sacar el arte colombiano del rezago de los paisajes y los bodegones, para introducirlo en el vertiginoso sentido de la creación contemporánea”, como bien lo apunta el curador del Museo de Arte Moderno de Medellín, Óscar Roldán-Alzate.

Por iniciativa suya se crea en 1968 la I Bienal de Pintura de Coltejer, la cual se transformaría luego en la Bienal de Medellín. Así mismo, fue el impulsor de la I Bienal Latinoamericana Mitos y Magia (1978) y del I Coloquio Latinoamericano de Arte No-Objetual y Arte Urbano, realizado en Medellín, en 1981. Todos estos eventos se constituyeron en la ocasión para poner a los artistas nacionales en relación con los lenguajes y tendencias internacionales, en un momento en el que la misma noción de Bienal parecía entrar en crisis. 

En estos escenarios Leonel Estrada animó debates memorables en torno a los límites de la pintura, la emergencia del arte no-objetual, la apropiación del pop-art, los pluralismos artísticos y la internacionalización del arte. Todos estos procesos marcaron un nuevo rumbo para la comprensión del arte en el país y despejaron rutas para que los artistas arriesgaran nuevas miradas para sus creaciones.

En Pereira el maestro Leonel sostenía correspondencia con mi entrañable amigo Alonso Gaviria Paredes, amante de los libros y columnista frecuente de El Diario del Otún. Gracias a esa buena relación tuve el privilegio de enviarle mi libro “Perspectivas históricas del desarrollo de las artes plásticas en Pereira”, conocer sus apreciaciones sobre este trabajo y recibir autografiadas dos de las ediciones del libro de su autoría: “Arte Actual: Diccionario de términos, conceptos y tendencias”, cuya primera versión fue publicada en 1985. Una obra de consulta precisa, con referencias y orientaciones valiosas para quienes nos hemos empeñado en desentrañar la complejidad del arte actual y entender el ethos que forma.

Adiós al gran maestro Leonel Estrada que, como su diccionario de arte actual, seguirá siendo un gran referente para entender los lenguajes de nuestro tiempo y avizorar lo que está por venir.

* Directora Maestría en Estética y Creación, Universidad Tecnológica de Pereira.