También realiza una apuesta para que Pereira se convierta en un enclave turístico, lo que convierte a las zonas rurales en vulnerables, pues es muy probable que se vaya a tratar de un turismo especializado.

 

Por Juan Daniel Serna Morales

Las alteraciones sobre un territorio pueden estar mediadas por las afectaciones de una serie de actividades antrópicas –se refiere a las realizadas por la especie humana– que influencian unas modificaciones en el paisaje.

Las modificaciones en los paisajes rurales, urbanos o suburbanos, son productos de una composición de variables antropogénicas –de origen humano– que dejan como residuo o producto, cambios en la imagen del paisaje, influencias directas sobre una economía de un territorio y cambios en su demografía.

Los territorios contienen una variedad de paisajes que van desde páramos hasta bosques y sabanas, dependiendo de las condiciones geomorfológicas de la región que los contengan, y que pueden ser alterados por la intervención humana. Desde una perspectiva sistémica, los territorios tienden a ser comprendidos como el espacio donde se da la interrelación de unos sistemas que cuentan con unas características que permiten tener unos componentes ambientales, naturales, culturales y sociales que crean dinámicas entre la relación sociedad – naturaleza. Rolando García lo ubica en términos de Sistemas Complejos con realidades heterogéneas. En un caso de estudio se abordó como área a intervenir el corregimiento de La Florida y las influencias que recibe el corregimiento a partir de la especialización de algunos cultivos y el turismo.

En el corregimiento de La Florida se contempla un conjunto de sistemas que configuran las dinámicas que se dan dentro de este territorio, siendo entendidas como actividades agrícolas y ganaderas en menor proporción. A partir de estas dinámicas, se manifiesta la fuerte incidencia que estas actividades tienen sobre la modificación del paisaje. En la realización de un trabajo etnográfico en el segundo semestre del 2017 en el corregimiento, se presenció la forma ordenada en la que se siembran monocultivos de cebolla, plátano y aguacate. Hacia la parte Noroccidental del corregimiento se evidencian los impactos que tiene esta tecnificación sobre el paisaje, específicamente en laderas que eran dedicadas a la siembra de una diversidad de cultivos como café y la dedicación a la horticultura que ya no están presentes.

La tecnificación en la forma de cultivar inhibe una producción más amplia en términos de una variedad de agricultura, impactos sobre la calidad del suelo a partir de la utilización de agroquímicos y permite que los cultivos y el paisaje se contemplen de una manera organizada. Las técnicas para cultivar están orientadas a una optimización en la producción de un bien, en este caso la producción de alimentos para ser comercializados y exportados a un mercado nacional e internacional. Como lo es el caso del aguacate, precisamente.

A pesar de que hay una influencia directa sobre las formas de cultivar, las afectaciones en el paisaje de un territorio no solo están mediadas por la agricultura, sino también por unas variables demográficas que se ven afectadas por el flujo masivo de personas que entran a un sistema. Este flujo de personas crece en medida que se ofrezca una oferta de servicios ambientales para suplir una demanda en función de una Economía Ambiental, que valora los recursos naturales a partir del uso que la sociedad le otorgue para la satisfacción de las necesidades humanas, en este caso, la necesidad de la recreación que implica el turismo. El caso de La Florida no es ajeno a la presencia de este fenómeno, pues cuenta con un gran atractivo, debido a que conforma parte del Paisaje Cultural Cafetero (PCC) que fue declarado por la UNESCO en el 2011 y que debido a su valor excepcional, el corregimiento se convierte y adquiere un auge turístico que deriva en una visita constante de personas.

 

En el estudio de caso de La Florida existe una demanda latente de espacios que permitan albergar la cantidad de personas que frecuentan el corregimiento, no solo los fines de semana, también entre semana y temporadas vacacionales.

Ante la necesidad de espacios que permitan soportar la población flotante, se está en el proceso de planeación, la construcción de un complejo de Ecohoteles que ayudarán a suplir la demanda, pero que tendrá un impacto negativo sobre la comunidad, el territorio y su paisaje rural sino se toman las medidas pertinentes para la construcción de este complejo.

Algunas medidas a considerar son: contar con un sistema de alcantarillado y un sistema de manejo ambiental para el tratamiento de aguas residuales, el cual la Corporación Autónoma Regional de Risaralda (CARDER) está en la obligación de solicitar.

De no ser así, la situación del corregimiento tenderá a empeorar y se sumaría a las problemáticas sociales y ambientales con las que actualmente cuenta La Florida, que van desde racionamiento de agua durante las temporadas de verano hasta los problemas de saneamiento, alcantarillado e ineficiencia en su planta de tratamiento de aguas residuales (PTAR), pues muchas viviendas vierten las aguas residuales domésticas sobre las quebradas que tributan en el río Otún, afectando así la calidad del agua.

El Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de Pereira, aprobado bajo el Acuerdo 035 del 2016, plantea un apoyo hacia el desarrollo rural, mejora en la calidad de vida de estas poblaciones y brindar el acceso a equipamientos, con los que ni La Florida ni otras zonas rurales de la ciudad cuentan.

También realiza una apuesta para que Pereira se convierta en un enclave turístico, lo que convierte a las zonas rurales en vulnerables, pues es muy probable que se vaya a tratar de un turismo especializado. En el análisis del POT y en su próxima revisión, vale la pena hacerse dos preguntas: ¿cómo se entiende el desarrollo rural desde la administración pública? –pues no se contempla un apoyo hacia este tipo de población– y ¿vale la pena que Pereira se convierta en un enclave turístico, considerando los impactos que genera el turismo sobre los territorios? Incógnitas que quedan abiertas para la discusión.