Perdónenme les aguo la fiesta, pero leo con sospecha todo ese show mediático de la televisión y la prensa sobre el tema; un funcionario del rango del Procurador General de la nación es destituido, y como si nada. El destituidor de Alcaldes y líderes políticos declara asumirlo con resignación cristiana y que respetará la decisión tomada por dicha instancia judicial. 

 

MIGUEL ÁNGEL RUBIOPor: Miguel Ángel Rubio Ospina

Deberán perdonarme mis amigos activistas y militantes, pero yo no veo nada qué celebrar con la destitución de Monseñor Ordóñez de la Procuraduría General de la Nación. Por el contrario, estaría doblemente preocupado, pues si en su redil, donde este señor debía ajustarse a las leyes colombianas decía y hacía lo que hacía, ¿cómo será suelto?

Esto sin duda alguna supone un peligro más para la democracia, esa palabra tan hermosa cuando uno estudia el mundo helénico, pero tan prostituta cuando la oye en labios de políticos y burócratas; esa palabra vagabunda,  que a todos coquetea y con todos se acuesta y que prefiere a los poderosos sin importar, como en este caso, el tamaño de la cavidad gástrica del interesado.

Su destitución hubiera tenido sentido hace tres años, cuando fue reelecto de manera probadamente irregular, cuando protegió a parapolíticos e invitó a sus investigados a la misa tridentina del matrimonio de  su hija, cuando se le medía a esos rounds de argumentación jurídica contra Mister Magoo, quiero decir, el ex fiscal Montealegre, uno de los cuales sirvió para que este le invitara a usar vaselina, con el fin de introducirse no sé qué cosa por no sabemos dónde…

Perdónenme les aguo la fiesta, pero leo con sospecha todo ese show mediático de la televisión y la prensa sobre el tema; un funcionario del rango del Procurador General de la nación es destituido, y como si nada. El destituidor de Alcaldes y líderes políticos declara asumirlo con resignación cristiana y que respetará la decisión tomada por dicha instancia judicial.

¡Pues claro! Cualquiera se resigna, será candidato a la presidencia de la república, con una maquinaria inmensa en todo el país llamada Procuraduría General de la Nación; sumémosle a esto que el señor Ordóñez es de toda la simpatía de la ultraderecha y godarria colombiana, santandereano verraco, quema libros, en una muestra de tolerancia con la diversidad de pensamiento.

En días pasados se le vio con tez de caudillo debatiendo un tema superfluo en Colombia,  las tales cartillas de la discordia, aquellas que hicieron salir lo más primitivo y troglodita de los colombianos, las cuales, tienen como propósito, construir una generación de colombianos incluyentes, abiertos, respetuosos de los derechos ajenos, solidarios y pacíficos, una generación de colombianos donde ningún otro muchacho se tenga que suicidar por su orientación sexual satanizada, una generación de colombianos distinta a esta infamia de todos los días . El debate no versó contra la ministra Parody sobre lo que debería versar, por ejemplo el problema de los restaurantes escolares, o el programa Ser Pilo Paga, el cual está demostrado entrega el 95% de sus recursos a universidades de ricos, o la implementación con vaselina y a la fuerza de la jornada única, con la misma asignación presupuestal, temas más gruesos, de más alcance social y  fiscal que unas cartillas ingenuas que sirvieron para enseñar a odiar.

Pues ante todo esto, el señor Ordóñez guardó silencio. Como también lo hizo ante la problemática de los habitantes de calle de Bogotá arrastrados por el caño, o ante Reficar y otros temas de grueso calibre.

Pero ahora está libre, destituido, pero libre; lo van a volver un mártir vivo, con poder de persuasión, con poderosos argumentos jurídico religiosos y, sobre todo, lo que es peor, con un club de fans sectarios y fanáticos, que lo siguen, representados en todas las escalas sociales, desde ricos encumbradísimos, hasta obreros rasos de camándula en pecho peludo y sudoroso.

Ya lo dije en otras columnas, peor que un mártir muerto es un mártir vivo y perdonen que les agüe la fiestica.