Quiero expresar claramente mi participación en las próximas elecciones, tanto al Congreso como a la Presidencia, pues mediante este gesto quiero mostrar que como ciudadanos debemos ser coherentes en el cómo se debe ejercer este derecho constitucional.

 

Por Martín Rodas*

El 11 de marzo se realizarán las elecciones para Congreso de la República, actividad fundamental para la democracia colombiana, de la cual muchas personas tenemos profundas dudas en cuanto a su legitimidad, dado que consideramos que la misma está sustentada en inveteradas prácticas como la corrupción, la compra de votos, el populismo y un sinfín de etcéteras. De todos modos yo todavía cumplo con este ritual “democrático” y pongo mi votico por los candidatos que considero cumplen con mis expectativas de ciudadano.

La decisión electoral que asumo es libre y de opinión, siempre escojo los candidatos por sus trayectorias, transparencia y honestidad, por lo cual me fijo más en la hoja de vida que en su afiliación a algún movimiento o partido. Pero en estos días me sorprendió la actitud de una persona a quien he admirado por su posición frentera en el Congreso y que no tiene pelos en la lengua para denunciar hechos que atentan contra la nación.

Me refiero a Jorge Enrique Robledo. Pues resulta que el senador Robledo les ha “prohibido” a los integrantes del Polo Democrático Alternativo que apoyen a otro candidato a la Presidencia distinto al de ellos. Es conocido que muchos integrantes de este movimiento han manifestado públicamente su adhesión a la propuesta de Colombia Humana que lidera Gustavo Petro, al cual no apoya Robledo.

El argumento de nuestro senador es que ellos ya tienen candidato; lo cual, para mí, no significa que los militantes del Polo se deban “someter” a esas anquilosadas posturas políticas de la “disciplina de partido”, que más parecen salidas del estalinismo y que no favorecen en nada la libertad que todos los ciudadanos debemos tener a la hora de ejercer nuestro derecho al voto. Es que la política no debe ser como arriando ganado.

Por este motivo es que quiero expresar claramente mi participación en las próximas elecciones, tanto al Congreso como a la Presidencia, pues mediante este gesto quiero mostrar que como ciudadanos debemos ser coherentes en el cómo se debe ejercer este derecho constitucional.

Para Cámara he elegido a John Alexander Rodríguez López, un manizaleño dedicado a la gestión cultural y que en su quehacer ha movilizado amplios sectores de jóvenes que desde al arte y la cultura hacen política con otras alternativas más incluyentes y democráticas.

John Alexánder se lanza a esta aventura respaldado por el Partido Verde y sus propuestas van en el sentido de más participación en las decisiones de lo público por parte de las personas que siempre han estado marginadas de los centros de poder e instituciones que supuestamente administran los bienes y las políticas culturales.

Su experiencia la ha ejercido como veedor permanente de estos procesos y en su programa está el que estas herramientas de participación se ejerzan plenamente por parte de todas y todos.

En cuanto a mi voto a la Presidencia, este es por Gustavo Petro, quien para mí se convierte en la única opción decente que tenemos para que se sienten las bases de una verdadera democracia equitativa, plural y justa, a pesar de los ataques que su campaña sufre en esta etapa de la posverdad que tanto daño está causando no sólo a Colombia, sino al mundo entero.

Por último, como un pequeño acto de independencia y para demostrarle a Jorge Enrique Robledo que la democracia debe ser libre y sin constreñimientos de ninguna clase, mi voto al Senado es para él, porque considero fundamental su presencia en el Congreso, pues es uno de los baluartes de la moral y la ética que tanto nos hacen falta en estos recintos e instancias decisivas para el bienestar de Colombia.

Senador Robledo, voto por usted con toda libertad y convencimiento, pues esa es mi única disciplina, la de que mi voto debe ser por los mejores sin importar movimiento, partido, raza, condición económica o social, en fin, solo que sea por un ser humano bueno e íntegro.

*  Poeta, anacronista, dibujante y pintor; editor de “ojo con la gota de TiNta (una editorial pequeña e independiente)”.