La asociación tiene en su agenda un itinerario amplio de exposiciones en parques, plazas, calles y recintos, que con el apoyo del Instituto de Cultura y Turismo de la Alcaldía de Manizales y otras entidades del sector público y privado…

 

Por Martín Rodas*

El siguiente es el “manifiesto” de presentación de la Asociación Cablearte, creada recientemente por un grupo de artistas, artesanos y gestores culturales de Manizales con el objetivo de resaltar mediante su trabajo la importancia de la ciudad como eje del Paisaje Cultural Cafetero, creando bellas obras a partir de los recursos propios que posee este tesoro natural y cultural del cual somos privilegiados en habitar. La asociación tiene en su agenda un itinerario amplio de exposiciones en parques, plazas, calles y recintos, que con el apoyo del Instituto de Cultura y Turismo de la Alcaldía de Manizales y otras entidades del sector público y privado, pintará un arcoíris artístico y cultural que se une a las voces que desde la imaginación y el hacer impulsan una sociedad cada vez mejor para lograr la igualdad y la justicia social

Mauricio Zuluaga (Mao), en su “jipiconsulado” de la carrera 23 con calle 59 de Manizales. Mao es el líder de Cablearte. Foto / Cortesía

Manifiesto

Este texto es una ofrenda a nuestra Madre Tierra, Pacha Mama, la gran benefactora, protectora y dadora de vida; a quien hemos tratado de manera inadecuada durante tantas eras, a pesar de ser sus hijos.

Nuestro compromiso, como integrantes de la Asociación de Artesanos Cablearte, Paisaje Cultural Cafetero, es y será estar a su lado, acompañándola en la misión de sembrar permanentemente las semillas que hemos heredado y debemos cuidar. Nuestras tradiciones representan lo más valioso de nuestra cultura ancestral, al amparo de espíritus sagrados como la gran montaña Kumanday, quien nos brinda generosamente su niebla, sus aguas, sus frondosos bosques y abundante y mágica biodiversidad.

Este memorial es la voz de una comunidad integrada por varios colectivos y artistas que tejen día a día el fervor en torno a la recuperación de la convivencia respetuosa y en paz con la naturaleza, como una rueda “atrapasueños” que cuelga sobre las montañas andinas y que acaricia los ríos, quebradas y valles que hacen parte de este cuerpo que es el Paisaje Cultural Cafetero. Nos reconocemos como un gran ser, un enorme sistema circulatorio interno y externo que está en contacto permanente con el infinito, porque todas y todos somos polvo de estrellas.

Nuestro eje de acción es la ciudad de Manizales, situada en la Cordillera Central colombiana, a 2.150 metros de altura entre el majestuoso Nevado del Ruiz y el imponente río Cauca, con un incomparable paisaje que tiene como horizonte la silueta misteriosa del cerro Tatamá, punto máximo de la cordillera occidental y que es la última frontera hacia las selvas del Chocó y el Océano Pacífico.

Nuestra asociación está sembrando nuevas esperanzas y utopías, recuperamos prácticas y saberes ancestrales para que iluminen de nuevo los senderos de la creación con caminos bordeados de plantas, flores, hermanos animales, diversidad… como un nuevo Jardín del Edén, en donde sembremos vida, fraternidad, solidaridad, amor y arte. Por eso trabajamos día a día por una sociedad mejor de la mano de la Pacha Mama en un viaje iniciático, sanador y liberador hacia el mejor tesoro de todos, un mundo en paz.

Este es nuestro compromiso como Asociación, ser semillas, y que muchas otras personas sean también semillas para no dejar morir la Tierra que es el hogar de la humanidad y de todos los seres que la habitamos. Esta es nuestra casa, somos la casa, somos naturaleza, somos la creación en recreación permanente y por eso debemos cuidarla.

 

Microlibrería de TiN (reseña bibliográfica):

Adalberto Agudelo Duque y “Los papeles de Ulyses”

Como varias de sus obras, Los papeles de Ulyses, ostenta en su lomo varias distinciones: nominado al Premio Nacional de Poesía Colcultura, 1997; mención de honor en el Premio Nacional de Poesía Ciudad de Chiquinquirá, 1997; una de sus estanzas (Diario de a bordo) recibió el Premio Nacional de Poesía Carlos Héctor Trejos, Riosucio, 2002 y el Premio Nacional de Poesía Corporación Universitaria del Caribe, Barranquilla, 2002. Presentado como Una puerta en la calle 74, fue finalista en el Premio Nacional de Poesía Antonio Llanos, Cali, 2000.

Para justificar su nominación al Premio Nacional Colcultura, 1997, Ángela García anotó: “Descubro en este libro la angustia del otro que nos traiciona o que se presenta oculto, lo secreto, lo vago, el que borra nuestros pasos, todo en una palabra de largo aliento, vertiginosa, plena de símbolos, una rica variedad de imágenes. El autor crea un laberinto en el afán de dar cuenta de sí mismo, sin desgastarse, sin engañar: es un texto apasionado, atrevido en su prosa extendida, que busca el despojamiento, el develamiento nombrando el infierno y el demonio”.

Referencia bibliográfica: Agudelo Duque, A. (2018). Los papeles de Ulyses. Ibagué: Caza de libros.

*  Poeta, anacronista y pintor; editor de “ojo con la gota de TiNta (una editorial pequeña e independiente)”.