Con ochenta y cinco años y más de dos mil piezas de arte en su haber, el maestro Jesús Franco Ospina otea desde su refugio en el barrio La Francia de Manizales, cómo los seres humanos destruyen la madre tierra, con tan atroz eficiencia, que estas obras serán algún día la única “ventana” donde se podrán contemplar.

 

Por Martín Rodas*

Desde mi niñez siempre me han acompañado las acuarelas de “Chucho” Franco, pues las he visto en las salas de las casas y cuartos de mis amigos y sus familias como testimonio de que quienes las poseen tienen sensibilidad artística. Estas obras de nuestro querido maestro han trascendido la academia al convertirse en referente indiscutible del sentir popular hacia la naturaleza que pródigamente nos rodea.

Pero el artista no solo es acuarelista ya que goza de una amplia trayectoria en el óleo, el acrílico, el dibujo y también las letras, las cuales aparecen cobijadas por el manto de la creación plástica. Es nuestra intención que pronto su voz poética salga a la luz pública desde lo más profundo del escaparate de su memoria. De sus pinturas y dibujos no solo surge la naturaleza, también se indaga por el acontecer social desde una mirada crítica y de denuncia, en donde los símbolos del poder son desmitificados para develar las argucias e hilos de quienes tras bambalinas manipulan nuestro devenir histórico mediante el juego perverso entre verdad, mentira y posverdad.

“Piedad Córdoba”, retrato al óleo del maestro Jesús Franco Ospina.

Con ochenta y cinco años y más de dos mil piezas de arte en su haber, el maestro Jesús Franco Ospina otea desde su refugio en el barrio La Francia de Manizales, cómo los seres humanos destruyen la madre tierra, con tan atroz eficiencia, que estas obras serán algún día la única “ventana” donde se podrán contemplar. Y no es en vano que por tercera vez aparezca en su hermosa casa de La Arcadia un grupo de “pelasgos” (habitantes de Arcas o Arcade) ataviados con manuscritos, guitarras y melancólicos y dulces discursos poéticos. Estos pelasgos (antiguos habitantes de la mítica arcadia griega), bajan uno tras otro con inusitada y alegre esperanza de una nave de papel que navega la geografía cultural colombiana.

Y es allí en La Arcadia del maestro Chucho donde tornan a la vida los colores del arte en manos de sus pequeños alumnos y de sus habituales visitantes. Es así como en esta “III Tertulia en la Arcadia, de La Fundación Cultural La nave de papel”, que dirige el poeta Carlos Mario Uribe (como es sabido contra viento, marea e indiferencia institucional hacia sus interesantes y pertinentes proyectos culturales), se dan cita musas griegas como Calíope, Erato, Clío y Euterpe, alrededor de un encuentro de cofrades como el maestro Fernando Cano, María Paz Gómez, Martín Rodas, Isabel Ramírez, León Darío Gil, Janeth Álvarez, Alexánder Rodríguez, Alejandra Murcia, Marco Rico, Luz Mary Angulo, Javier Humberto Arias, Marla Castellanos, Octavio Hernández,  Astrid Arboleda, José Miguel Alzate y, por supuesto, nuestro entrañable anfitrión, Jesús Franco junto a su hija Aura y la permanente compañera de aventuras artísticas, doña Oliva Manchola…

La singladura de la nave de papel promete otras magias y encuentros en días venideros… ¡Sean buenos Eolo y Poseidón con estos tripulantes de las bellas artes timoneados desde La Arcadia por el maestro “Chucho” Franco!

*  Poeta, anacronista, dibujante y pintor; editor de “ojo con la gota de TiNta (una editorial pequeña e independiente)”.