MARGARITA CALLE-1Poco a poco la sociedad está deteniendo su mirada para valorar, con parámetros menos ligeros, la riqueza expresiva y las relaciones de sentido que aparecen comprometidas en los trabajos expresivos de las generaciones más jóvenes.

Por: Margarita Calle

Poco a poco las instituciones educativas han ido reconociendo el papel que juega el arte en los procesos de formación de los niños y los jóvenes. Poco a poco los padres de familia han empezado a reconocer en las creaciones de sus hijos algo más que ejercicios lúdicos para el empleo del tiempo libre. Poco a poco la sociedad está deteniendo su mirada para valorar, con parámetros menos ligeros, la riqueza expresiva y las relaciones de sentido que aparecen comprometidas en los trabajos expresivos de las generaciones más jóvenes.

En nuestra cultura, la mayoría de los estímulos que reciben los niños y jóvenes provienen del mundo visual, sonoro y táctil. Ligados a otras experiencias de interacción en las que aparecen comprometidos el lenguaje y la afectividad, estos estímulos constituyen la base fudamental de la creación y la expresividad que tiene lugar en las etapas tempranas de la vida. De allí que la escuela constituya un locus privilegiado para el enriquecimiento y la exteriorización de estos procesos.

Justamente de estas potencialidades se vale el proyecto Mi casa, mi barrio, mi ciudad: Pereira un hogar para el arte, propuesto por la artista Yamile Tafur, ganador de la Beca de Investigación-Creación Curatorial de la Convocatoria Estímulos 2013 del Instituto Municipal de Cultura y Fomento al Turismo, para la conformación del Salón Vismio – Arte en el Ámbito Escolar, que se presenta desde el 11 de octubre en la Sala Carlos Drews Castro de la ciudad.

A partir de nociones que involucran el habitar y la interacción como experiencia individual y colectiva, en esta segunda versión del Salón la curadora buscó articular a los docentes de las instituciones educativas del municipio para que, en su papel como mediadores de los procesos formativos, trabajaran con los estudiantes en la creación de obras y proyectos cuyo foco de reflexión fuera la percepción del entorno y sus cambiantes condiciones de existencia: el espacio doméstico, el espacio público, la casa, el barrio, la escuela, la ciudad.

Según la curadora, el recorrido por las áreas rural y urbana de Pereira para llegar a los colegios y escuelas, le permitió dibujar rutas y trazar mapas para conectar las comunidades educativas y las actividades culturales identificadas en cada encuentro. 

En estos desplazamientos, no sólo pudo conocer las dificultades que enfrentan algunas instituciones para asumir la educación artística, sino que, además, pudo identificar las fortalezas que tienen otras instituciones para desarrollar un trabajo significativo en el campo de las artes plásticas y visuales.

 Por las pistas que estos salones arrojan para construir diagnósticos y proponer iniciativas de intervención para la educación, esperamos que esta exposición sea ampliamente visitada por los miembros de la comunidad académica, los responsables de la Secretaría de Educación del Municipio y por aquellos que, desde diferentes instancias, están comprometidos con hacer de Pereira un lugar más hospitalario para el arte y la cultura.