Atacar el humor y la opinión, estrategia devastadora

En mi criterio, todos estos hechos conllevan a una conclusión: es precisamente cómo desde una posición ideológica se busca censurar y constreñir otra perspectiva de la vida. Pareciera que se pretende acabar con la expresión pluralista y diversa que pregona la democracia, que toda incomodidad o diferencia conlleva como consecuencia arrasarla con el fin de lograr el unanimismo.

 

Por: Adriana González

Colombia es sin duda un país extraño, tan extraño que el humor produce tragedia y a quienes viven de él no solo ven su vida amenazada si no que hasta les toca defender su arte en los tribunales.

La semana pasada en los noticieros informaron de la acción de tutela interpuesta por un agente de policía de Cali contra Matador, con el fin de retirar una caricatura que describe un policía consumiendo un enorme “cacho de marihuana”.

Podría ser simplemente una acción interpuesta por un despistado carente de sentido del humor. Pero creo que la situación merece un mayor análisis y sobre todo comprender las consecuencias que puede tener lo que es un verdadero fenómeno creciente contra el humor y la opinión en Colombia.

No es la primera vez que a Matador le interponen una acción de tutela, pero tampoco es un fenómeno aislado del ejercicio de su profesión y oficio que lo ha llevado a importantes reconocimientos, pero también a amenazas contra su vida.

El humor y la opinión sin duda son incómodos para el protagonista de la representación, pero en un país con ciudadanos democráticos y bien informados, esta incomodidad no pasa de ser lo que debería ser.

En Colombia se está volviendo parte del paisaje interponer acciones de tutela cuando una opinión periodística no gusta a cierto público, cuando se quiere fustigar una caricatura y en momentos más complejos, hasta la amenaza a la vida del autor terminan siendo parte del paquete de censura.

En mi criterio, todos estos hechos conllevan a una conclusión: es precisamente cómo desde una posición ideológica se busca censurar y constreñir otra perspectiva de la vida. Pareciera que se pretende acabar con la expresión pluralista y diversa que pregona la democracia, que toda incomodidad o diferencia conlleva como consecuencia arrasarla con el fin de lograr el unanimismo.

La frontera es absolutamente peligrosa, y pensaría que la extrema derecha de este país busca la combinación de todas las formas de lucha para alcanzar uniformidad en las ideas de los ciudadanos y lo pienso, simplemente, porque acude a las acciones judiciales, pero también a la amenaza para arrasar el pensamiento crítico y hasta hace poco tiempo el aniquilamiento físico fue parte de su estrategia.

El peligro que se cierne sobre una democracia que no tolera la diferencia, que no acepta la pluralidad de las ideas, donde la opinión es censurada, que coopta parte de la prensa libre y aquella con la que no lo logra, la persigue, es que desaparece la democracia para dar paso al totalitarismo.

Hannah Arendt, en su gran obra Los orígenes del totalitarismo, narra como una ideología preponderante –en la Europa anterior a la segunda guerra mundial– es la que motiva y lleva a los excesos de poder, pero además analiza ampliamente cómo la utilización del “terror” es la base del totalitarismo como un sistema de gobierno.

La persecución y la censura a la libertad de opinión son sin duda pasos iniciales en la avanzada antidemocrática. Para quienes temen a lo que sucede en Venezuela, este país puede ser un buen espejo para avizorar nuestro futuro, como no le pongamos coto a los intentos descritos.

Nota del director. Ayer la tutela fue rechazada por improcedente, según el juez encargado de fallarla.

@adrigonco