LEANDRO TOROLa policía comunitaria puede contribuir positivamente a luchar contra la inseguridad… pero, solo si es legal y trabaja con el gobierno.

Por: Leandro Toro Valencia

Los pobladores de Michoacán (México) se cansaron de los abusos de los Caballeros Templarios, narcotraficantes de esa región, y se armaron recuperando territorios que antes les pertenecían. El gobierno, a quienes los pobladores acusan de nexos con narcotraficantes, nunca ha estado presente en las zonas de influencias de éstos. Hoy hay muchos quienes comparan las autodefensas mexicanas con los grupos de autodefensa colombianos, y no hay nada más lejos de la realidad y nada más equivocado.

Los paramilitares colombianos surgen cuando hacendados arman sus trabajadores y los entrenan para atacar frontalmente a los narcotraficantes y guerrilleros que tenían una fuerte influencia en el campo colombiano. Se ha demostrado conexiones entre los militares colombianos y los paramilitares en masacres efectuadas contra la población. Y se han demostrado conexiones entre la actividad del narcotráfico con la guerrilla, y el narcotráfico con los paramilitares. La población civil es un actor pasivo, desplazado y masacrado en nuestro contexto.

En el caso mexicano ha sido la población civil la que ha decidido formar los grupos de autodefensas que se denominan policía comunitaria o autodefensas. A las fuerzas policiales del gobierno y de los municipios se les acusa de inoperancia y falta de control frente a los narcotraficantes. Y ha sido el gobierno el que ha decidido acompañar a los grupos de autodefensas en su labor. Para el experto colombiano Javier Ciurlizza “La policía comunitaria puede contribuir positivamente a luchar contra la inseguridad… pero, solo si es legal y trabaja con el gobierno”.

En este contexto mexicano las autodefensas surgen de la población civil, no de hacendados y personas con capital como sucedió en su tiempo en nuestro país. Y si bien el argumento de los Caballeros Templarios es que estos grupos de autodefensa son conformados por narcotraficantes que operan en otras regiones del país, no se ha logrado comprobar estos nexos, cómo sí se han logrado comprobar las actividades ilícitas de los cabecillas templarios.

Nada hay en común entre los grupos de autodefensas mexicanos y colombianos. Los primeros surgen de la población civil, declaran la guerra contra narcotraficantes y se reconocen ante la opinión pública como tal; los segundos surgen del capital privado de hacendados y terratenientes y con el apoyo oculto de políticos, militares y del narcotráfico mismo sólo han querido adueñarse de tierras y han cometido innumerables masacres contra la población civil.