¿Es en serio lo del cuadro? Senadora, usted, tengo entendido, es politóloga y filósofa. ¿No? Sus actuaciones me ponen a pensar si ese diploma no fue un raspa y gana, o fueron expedidos en la misma universidad de Peñalosa.

 

MIGUEL ÁNGEL RUBIOPor Miguel Ángel Rubio

Senadora Paloma Valencia

Despalomada señora

Escribirle a usted es un poco defraudante, uno no sabría sobre qué hablar; si su peinado particular, su disfonía al hablar en público tratando de imitar a su jefe, o el patético corazón de Jesús con rostro de Uribe que ha dado tanto de qué opinar.

¿Es en serio lo del cuadro? Senadora, usted, tengo entendido, es politóloga y filósofa. ¿No? Sus actuaciones me ponen a pensar si ese diploma no fue un raspa y gana, o fueron expedidos en la misma universidad de Peñalosa.

Usted es la muestra de lo que es la política hecha por jóvenes. Solo jóvenes de edad, con ideas igual de quedados a los estudios del metro de Bogotá.  ¿No le da pena, señora Valencia, hacer ese tipo de ridículos en los medios? Que pensarán las feministas de este país… pienso… cómo será un tropel suyo en el Congreso con la doctora Claudia López, a puños, a uñazos; usted tiene una desventaja: Claudia la puede mechonear, a ella no. Pero son solo imaginaciones deliberadas.

Quiero dejarle un sentido homenaje a su ancestro, vate de esta patria.  No siendo más senadora Paloma, espero que esta columna vuele, ya que usted como senadora y como Paloma no pudo agarrar vuelo.

LOS UBÉRRIMOS

Lo uribista es así

José Obdulio

Los lánguidos caucanos, de aristócratas cervices,
de verdes ojos claros y piel sedosa y cabellera rubia
los cuellos recogidos, pulidas las narices,
con gran muro dividen al Cauca con premura

Alzaron la cabeza para orientarse, y luego
el sanguinario avance de sus infaustas piernas
bajo rojizos  combos  y  aquel fusil  de fuego
mataron silenciosos a indígenas y a negras

Un lastre apenas cargan, bajo el azul magnífico,
y ya sus ojos quema la fiebre del Ubérrimo
tal vez leyeron, sabios, borroso Ralito
perdiendo  entre Zuluagas, lo no Cabal del cuento

Vagando taciturnos por la dormida alfombra,
cuando cierra los ojos este país un día ,
trino Paloma, negra (afro) que los llevó en la sombra,
copiaron el desfile de la parapolítica

Son hijos del caudillo; prestoles zonas francas
un largo carro amplio, que el reciclaje exige ,
y en sus marchitos rostros, que esculpe la quimera
Sobre caballo cojo, un tinto los define

Dejaron las Pirámides que David Murcia estafa
«Amamos la platica, con prontitud serena
y vieron desde entonces correr sobre su espalda,
aquellas vagonetas, que la reelección espera

Y los voticos de oro que Sabas ya esparce
quisieron ser de Yidis su  grácil vestidura,
y unidos en collares por invisible engarce
hasta a Teodolindo le dieron su andadura

Todo el fastidio, toda la fiebre, toda el hambre,
la sed sin agua en la Guajira yerma, los despojos
de caravanas… huesos en blanquecino enjambre…
de falsos positivos la historia  nos presenta

Ni las sutilas iras, ni las leonadas leyes
ni los volubles días en que no hubo tretas

ni el ruido sonoroso las motosierras cesen
alegran sus miradas, y el temor entregan

¡Bebed dolor en ellas, paracos de Ralito
que amáis matar campeches al son de las cadenas;
sólo esos ojos pueden deciros el calvario
de un mundo que agoniza sin sangre entre las venas!

¡Oh, congresistas! ¡Oh, mafiosos de la llanura vasta
que vais llevando a cuestas el sacro presupuesto!
¡Tristes de esfinge! ¡Novios de la Paloma  casta!
Nada calma en vosotros la sed de mantener sus puestos
¿Qué pueden ya los godos? ¿Qué logran las capuchas
de las zarpadas tribus cuando el paro les reprimen?
Solo el mamerto es lago sobre este mar de arenas,
solo el Esmad infame, ya su marchar reprime
Se pierde ya a lo lejos la paz tan anhelada

Dejándome uribistas trayéndonos Excidio

¡Cómo buscar su hacker inflitrado en la campaña ,

De un candidato feo y tonto hasta el fastidio

 

¡No! Buscaré a Obdulio, y su retórica pura

De tez grecoquimbaya y verso diamantino

Y Londoño nos habla con mística dulzura

En su hora veinte su tono dolorido

 

Y si a mi lado cruza la sorda muchedumbre

mientras el vago fondo de esta farsa veo

dirá que vio una paz con onda pesadumbre

mirando silenciosa a este país dormido