Colombia Humanitaria terminó entregando recursos públicos a entidades particulares como la Federación Nacional de Cafeteros FNC, sin mayor control.

Por: @DuberneyGalvis

Entre mayo y abril de 2012 la producción cafetera cayó a 7.1 millones de sacos frente a los 9.5 producidos en el mismo periodo durante 2010 y 2011, el hecho ratifica la crisis del gremio. Risaralda es una muestra de cómo el desastre cafetero golpea a otras actividades comerciales de los municipios. Aunque el impacto del invierno ha sido innegable, el Gobierno lo ha querido hacer ver como el causante de todas las desgracias del café. Y de remate se le ocurre aumentar la contribución cafetera.

Risaralda con cerca de 520 mil sacos ha representado aproximadamente el 7% de la producción nacional. Para el 2011 se puede estar hablando de una merma alrededor de 180.000 sacos, lo que relegó al departamento al sexto puesto entre los productores y lo dejó sin recibir ingresos por más de 87.700 millones de pesos*. La situación se agrava debido a que la producción corresponde mayoritariamente a minifundios; de las 26 mil fincas, 8 de cada 10 son de menos de tres hectáreas. Tampoco hay que perder de vista que en 7 de los 14 municipios el peso promedio del café en el PIB es superior al 40%.

Al igual que en el resto del país la dependencia por la producción del grano hace que sus problemas se trasladen sobre distintas actividades económicas cuya suerte está atada a la de los caficultores. Por ejemplo, según los comerciantes municipales, las ventas de mercado han bajado cerca del 50%, las de carne de res y cerdo se han reducido en un 30 y 50 por ciento respectivamente. La causa radica en un alto porcentaje en la pérdida de capacidad adquisitiva de los cafeteros, y se puede percibir en detalle con casos como el del arroz, de modo que para 2012, con el precio promedio de la carga de café para los tres primeros meses del año, se compraban 12 kilos menos de arroz blanco de los que se podían adquirir con el valor de una carga durante ese periodo en el 2011.

Las consecuencias de la debacle cafetera sobre el departamento son concretas. Más del 40% de la población vive con menos de 4 mil pesos diarios. Y el común denominador en materia de desempleo ha sido la permanencia en los tres primeros lugares. Desde luego el problema no se debe sólo al café, también al desmonte de la industria; luego es fácil convenir que ambas ruinas iniciaron con las políticas de apertura comercial que entregaron a los monopolios la riqueza de la nación y sus cafeteros.

También el invierno ha perjudicado. Pero es sabido que a un problema anunciado, el Gobierno le ha dado trato de “pronto alivio”, no de prevención. Pero ni eso se hace bien; el programa Colombia Humanitaria terminó entregando recursos públicos a entidades particulares como la Federación Nacional de Cafeteros FNC, sin mayor control. Hay denuncias concretas sobre la entrega de las ayudas que consistían en abonos. Se condicionó a la compra de productos por montos equivalentes al valor de lo recibido. Y en respuesta a derechos de petición (ver imagen al final), Colombia Humanitaria aclaró que los dineros eran manejo directo de la FNC. Entonces ¿es esto legal? ¿Dónde queda el derecho a la igualdad? ¿Acaso no es evidente que la viveza dejó sin beneficio a la mayoría de los caficultores?

A pesar de las penurias el presidente Santos, alcahueteado por el gerente de Federecafé, Luis Genaro Muñoz, anuncia un aumento en la contribución cafetera (impuesto de carácter parafiscal pagado en cada libra de café exportado) y del que hay que decir, hasta la fecha, ha socorrido más a la cúpula que los administra que a los caficultores. Se pretende “estabilizar” al cafetero herido obligándolo a contribuir con más de sus reducidos recursos ¡al caído caerle!

Estos motivos, además de otros como la entrada en vigencia del TLC y el privilegio a la inversión en megaminería, que termina abonando el terreno para la “maldita plaga” de la revaluación; han conducido a los caficultores risaraldenses a sumarse al Encuentro Regional Cafetero citado en Riosucio Caldas, el próximo cuatro de junio. La jornada contará con la participación de delegaciones de Antioquia, Caldas, Quindío, Cauca y Norte del Valle.

*Precio promedio por carga de 125 Kg. 2011.

Click en la foto para conocer el derecho de petición.