No han pasado días y aún la firma del esfero de la nueva secretaria estaba fresco sobre el documento de su nombramiento, y ya se escucharon las voces de beneplácito sobre su designación. Pareciera como si los artistas creyeran que un nombre, una trayectoria, una hoja de vida (brillante, nadie lo niega) fuese a cambiar las cosas…

 

Por: Miguel Ángel Rubio Ospina

La cultura en Pereira vuelve al centro del debate en prensa y entre el movimiento “intelectual” y “altamente tolerante” de esta ciudad.  La semana pasada fue nombrada la nueva secretaria de cultura del municipio, Rosa Ángel Arenas. 

Finalizando el año 2016, el alcalde Juan Pablo Gallo anunció la liquidación del Instituto Municipal de Cultura y Fomento al Turismo, IMCFT, y su reestructuración como secretaría adscrita al municipio (lo que siempre ha sido).

El argumento pragmático del alcalde fue el de reducir una voluminosa nómina de directores, subdirectores y más,  que dejó crecer el Instituto de Cultura en las últimas dos direcciones, y que dificultaron no solo su funcionamiento administrativo y su infraestructura, también el acceso democrático de nuevos colectivos culturales de la ciudad a apoyos presupuestales que les permitieran realizar sus ideas. No en vano, a muchos artistas no dependientes del IMCFT, les importó poco la liquidación del mismo, o incluso apoyaron dicha iniciativa debido a su exclusión en los proyectos culturales de la ciudad.

Desde hace  aproximadamente cinco años, el IMCFT cerró filas en torno a un grupúsculo exclusivo de artistas, gestores culturales, intelectuales y académicos, que han manejado a su antojo los espacios de acceso cultural  en la ciudad. Esto es una realidad que ninguno de los beneficiarios acepta (ni tontos que fueran) y que su costo ha sido no solo en calidad de propuestas artísticas en todos los campos de la cultura sino en las mismas instalaciones del Centro cultural, las cuales parecen  un edificio administrativo lúgubre, de recaudación de impuestos o juzgados penales,  que no un Instituto de cultura donde debería prevalecer el arte, el color, la fiesta, la poesía.

Paradójicamente los dos templos del arte en Pereira, el Lucy Tejada y la facultad de artes de la UTP, tienen más pinta de edificios policiacos que de santuarios del arte. Son lóbregos, sucios, mal tenidos, cuadriculados, mal concebidos etc.

La nueva directora tendrá que empezar por pegarle una barridita y una trapeada  a las escaleras de acceso a las instalaciones, quitar las ventas de frituras que le circundan y las ventas ambulantes y reparar la fachada. “No basta con ser la mujer del César, hay que parecerlo”, decía por ahí un romano muy polémico.

Esta decisión del alcalde significó un revuelo dramático entre los artistas (ojo, los que mercan con el presupuesto del IMCFT) y hasta hicieron una marcha, sacaron columnas de prensa, pelearon e insultaron a cuanta persona pensaba distinto a ellos en público; le enrostraron al alcalde un pacto de humo que firmó en campaña (que sabían iba a incumplir), etc., para terminar viendo cómo se liquidó finalmente el Instituto y se creó la mencionada Secretaría.

No han pasado días y aún la firma del esfero de la nueva Secretaria estaba fresco sobre el documento de su nombramiento, y ya se escucharon las voces de beneplácito sobre su designación. Pareciera como si los artistas creyeran que un nombre, una trayectoria, una hoja de vida, (brillante nadie lo niega) fuese a cambiar las cosas; nada más lejano a la intención del alcalde, que no olvidemos se alió hasta con el diablo para obtener la votación más alta en la historia electoral de esta ciudad y que está haciendo lo mismo que sus predecesores, pagando favores con el antes Instituto Municipal de Cultura y Fomento al Turismo, ahora Secretaría de Cultura, eso sin hablar de los subprogramas que ha creado para pagar favores con burocracia como el subprograma de Género, del cual habrá que ver en el tiempo su utilidad y la oficina de consejería de paz, entre otras.

La nueva secretaria tiene retos inmensos. El primero de ellos, mejorar y reestructurar la Biblioteca pública municipal: desordenada, sucia, mal administrada. Una actualización no le vendría mal, una capacitación a sus funcionarios sería lo adecuado. Tiene no solo la obligación moral de mantener los procesos de concertación y estímulos creados por una anterior directora (hoy secretaria de Gobierno) sino de mejorarlos y abrirlos a más personas, artistas y sectores de la ciudad, y tiene un reto del cual nadie le ha recordado jamás trabajarle y duro a la cultura ciudadana, pues esta ciudad de vocación comercial parece una antigua y sucia plaza de mercado, y esto pasa por la desidia y poco interés de sus dirigentes en cuidarla y mantenerla aseada. 

Ah, pero nada de esto pasará. Verdad, usted pertenece a la élite, la misma que la recibió con bombos y platillos, pues la preocupación de estos artistas no es el IMCFT sino quién les va a repartir el presupuesto.

Cambiar todo para que nada cambie, es lo que significa este nuevo cambio de aviso y de administración.

P.D. Nunca he participado en ninguna convocatoria del IMCFT. Para que no salgan los “tolerantes intelectuales” a decir que lo mío es odio, o venganza, o triunfos personales. No  vivo de eso.

@rubio_miguel