La educación que imparte el padre a sus hijos en la película, sin lugar a dudas, pone entredicho la educación formal. ¿Realmente la educación está preparando a los jóvenes para la vida?, ¿los colegios están pensando la educación de sus estudiantes?, ¿se piensa en los colegios?

 

Por: Christian Camilo Galeano B.

No solo desde las academias y las oficinas burocráticas se producen reflexiones alrededor de la educación. El arte, y en específico el cine, también contribuye a pensar un problema que desgasta a la humanidad desde siempre.

Capitán Fantástico es una película que pone en entredicho muchas ideas acerca de la educación de los jóvenes. Un padre cansado del medio social donde vive decide lanzarse a la aventura de impartir una formación a sus hijos, por llamarla de alguna manera, casera. Los entrena en cuerpo y espíritu, no solo diversas lecturas se pueden observar a lo largo de la película, también un entrenamiento físico que mantiene en la mejor forma posible a sus hijos.

Aún recuerdo la charla con un compañero de la universidad que me relataba las esperanzas y angustias de ser padre, pues su pareja estaba embarazada; todavía no había nacido el niño y a él le preocupaba ya su educación. Consideraba que lo mejor que podía hacer era ofrecer una educación en casa a su futuro hijo, ya que los colegios poco enseñan hoy por hoy. Quizá este sentimiento lo tienen muchos padres, por eso es que la película se nos hace tan familiar. Porque los colegios, en su mayoría imparten una educación que no alcanza a llegar  al ideal de formar conciencias críticas. Se enarbolan las banderas de la libertad de pensamiento, pero se impone el silencio de los estudiantes.

Algo que resulta llamativo en la película es una escena donde una de las niñas está consternada por la lectura del libro Lolita. Un hombre adulto enamorado de una niña, un acto sexual que parece más una violación, pero la lectora no puede evitar sentir cierta comprensión por el personaje del libro, el padre la invita a reflexionar al respecto, la invita a pensar una situación que puede ser simplemente rechazada por medio de un juicio moral (maldad, perversión, locura).

No obstante, el protagonista sabe que para educar a sus hijos no debe ocultar ciertos problemas éticos con la falacia de que sus hijos son menores y no pueden pensar. Por eso rechaza la respuesta de su hija cuando le dice que el libro es  “interesante”; no basta decir que algo es interesante, hay que pensar sus relaciones, sus consecuencias, así estas lleven a un abismo a la razón. ¿Por qué rechazar el vértigo que trae consigo el pensamiento?

La educación que imparte el padre a sus hijos en la película, sin lugar a dudas, pone entredicho la educación formal. ¿Realmente la educación está preparando a los jóvenes para la vida?, ¿los colegios están pensando la educación de sus estudiantes?, ¿se piensa en los colegios?, ¿qué papel deben tener los padres en la educación de sus hijos? Capitán Fantástico cumple con el objetivo de toda obra de arte, deja muchas preguntas abiertas.