La posición de la concejala Carolina Giraldo es digna de resaltar. Es una mujer de hierro en una jaula llena de lagartos, que aún viendo los espejos de las pasadas administraciones todavían admiten seguir con el deterioro de la clase política de la ciudad.

DIEGO FIRMIANO

 

Por: Diego Firmiano

A Pereira se respeta, y a Carolina Giraldo, la concejala, también. Y con ello hago alusión a la actitud del cuerpo de concejales de la ciudad que han decidido iniciar una campaña de matoneo contra la representante del Partido Verde. Y todo a raíz de un P.O.T mal embutido que pretenden presentar a la ciudadanía como una panacea, metiéndonos gato por liebre con el asunto de la eliminación de plusvalías en el caso del lote del batallón San Mateo y también, caso aparte, la liquidación del Instituto de Cultura de Pereira para transformarlo en secretaría de Cultura.

La historiadora y politóloga Carolina Giraldo, hablando democráticamente, está cumpliendo su función de política de vocación. Pues solo el verdadero político tiene amor por la causa, ética en su responsabilidad y mesura en sus actuaciones. Vocación que entre otras cosas se demuestra, cuando no se quiebra, aunque los demás pretendan ser “demasiado honestos” o “estúpidos”, y se enfrenta a todo esto sola, con su fe en la verdad, y con la esperanza de representar bien a quienes la eligieron y pusieron la confianza en su gestión.

La realidad es que hay muchos mercenarios políticos enriqueciendosen con gestiones “privadas”, haciéndole creer al público por medio de falsa publicidad que están respondiendo a la demanda de los ciudadanos. Basta de triquiñuelas. ¡Pereira se respeta! Y Pereira somos todos.

Y súmese a eso el descontento ciudadano sobre la designación del joven Steven Cárdenas como nuevo presidente del Concejo Municipal de Pereira, elegido con 17 votos a favor -los de la aplanadora que sigue de manera interesada las instrucciones de la alcaldía- y dos en contra. Y esa oposición no significó discrepancia sino democracia y capacidad de decir no como una dialéctica en un contexto de ejercicio de poder. Para actualizarnos, Steven Cárdenas fue el promotor de la eliminación de la plusvalía del predio del lote del Batallón San Mateo.  Cualquier casualidad de esta gestión con su designación, ¿pura coincidencia? Mamola. Regalar una ciudad para obtener un ascenso personal.

El actual Concejo Municipal de Pereira proyecta una mala imagen ante la ciudadanía. Hay que ser honestos. En los sondeos y opiniones ciudadanas no pasan la prueba. No solo por ese miedo a la fiscalización de sus propuestas o aprobaciones, sino por el mensaje inmaduro que entregan de hacer apología de la burla, el matoneo y el sarcasmo hacia el otro, ignorando que son elegidos por voto popular para ser rectores en conducta, ética y gestión.

La posición de la concejala Carolina Giraldo es digna de resaltar, es una mujer de hierro en una jaula llena de lagartos, que viendo los espejos de las pasadas administraciones admiten seguir con el deterioro de la clase política de la ciudad. Si la corporación, colusionada y en unanimidad, alega “el concejo se respeta“, deben también predicar con el ejemplo, y no irrespetar la decisión de una colega que también vela por los intereses de un conglomerado ciudadano que la eligió, esperando de ella una honesta representación.

 

@DFirmiano