…Ya estamos hastiados de estos shows de mediopelo cada cuatro años con escándalos, compra de votos, delitos electorales y publicidad deplorable…

 

LEANDRO TOROPor: Leandro Toro Valencia.

Estamos a poco más de un año de las elecciones de autoridades locales en nuestro país. Para muchos es una fecha de un deber patriótico,  para otros se nos ha convertido en un verdadero “karma”, un evento desagradable y por lo menos, un verdadero circo electoral.

Y es que cuando asistimos a un circo de esos que nos visitan cada año, cada dos o tres, siempre sabemos cuál es su repertorio. Si usan animales, que afortunadamente ya tienen la entrada prohibida, sabemos qué hace el chango, el león, el burro, el elefante y el caballo. Las elecciones de autoridades locales se han convertido en algo parecido, hay un libreto que pareciese ensayado y hay dinámicas que se repiten en un constante ir y venir al estilo Garciamarquiano.

Ya se empiezan a ajustar cuentas, unos renuncian, otros aparecen de sus cenizas cual ave fénix, otros no se quieren alejar de sus cargos. Lo que sí es claro es que todos empiezan a montar la carpa para dar el espectáculo más deplorable al que asistimos los Pereiranos cada cuatro años.

Dos candidatos que se la jugarán el todo por el todo, al menos así los hacen ver la prensa local. Ambos con su discurso de amor por la ciudad, de trabajo incansable por estas tierras, de una hoja de vida intachable y de todos los ánimos de sacar esta ciudad adelante. ¿Entonces por qué no se unen y sacan a Pereira adelante juntos?

También, como cada cuatro años, los candidatos no sólo serán dos, sino cinco o siete, claro los otros serán invisibilizados por su falta de presupuesto para comprar votos, publicidad en medios o fijar vallas. Entre ellos uno que otro con ideas muy claras, sencillas, venidas del lado del corazón, pero el cual es invisibilizado por el show que montan los dueños del circo.

Y hablando de vallas, ese sí que es un verdadero espectáculo. Que si pusieron más, que si pusieron menos, que se violaron los topes de campañas, que se fijaron vallas ilegales por dos o tres días y luego desaparecieron, que a una que otra valla la atacan a machetazaos. Las vallas tienen todo un acto aparte, claro son de las que más se ven y las que más dinero mueven.

Y es que, como los circos, estos actos pierden adeptos día a día, sólo se lleva a los niños porque no tienen poder de decisión, pero cuando se puede decidir, en la juventud, gran mayoría de personas se alejan de estos actos. Así mismo está pasando con la política a nivel local, ya estamos hastiados de estos shows de mediopelo cada cuatro años con escándalos, compra de votos, delitos electorales y publicidad deplorable.

Los buenos circos, de los cuales muy pocos vienen a la ciudad, son los que nos llaman la atención, con actores de carne y hueso, sin uso de animales, espectáculos que se valen de la humanidad para entretener con altura. Pero bueno, como en la ciudad y en la política, de esos circos no estamos acostumbrados a ver y por eso el hastío por este show que ya se empieza a montar.