La justificación de la alcaldesa es que estos proyectos, traiciones para los suyos, los había dejado firmados el anterior alcalde; justificación igual de absurda a la del presidente Duque, quien “solo lleva 18 meses de mandato” y no lo pueden culpar por todo.

 

Por / Camilo Andrés Delgado Gómez

Un gobierno, aun siendo de la totalidad de la sociedad, tiene un mandato de carácter electoral proveniente de quienes lo eligieron. Es decir, que el deber de un mandatario es ejecutar los proyectos que desarrollen las propuestas con las que fue electo, aunque esto implique aplicarlas a quienes no estén de acuerdo con ellas. Claro que siempre es mejor la negociación que la imposición; pero, ante la imposibilidad de la primera, la segunda es un deber.

Sin embargo, para decepción de muchos –incluyéndome– la nueva alcaldesa de Bogotá, Claudia López, cual político tradicional, ha desconocido su mandato electoral y a los grupos de presión que la acompañaron en su victoriosa carrera a la alcaldía. Entre estos están las feministas, los animalistas, los ambientalistas, estudiantes, grupos de diversidad sexual, entre otros.

A ellos –de nuevo me incluyo– les afecta medidas como el aumento del pasaje de Transmilenio, la negativa del pasaje diferenciado de estudiantes, mantener el modelo de movilidad basado en Transmilenio, garantizar las corridas de toros y reprimir las protestas, tanto de jóvenes como de feministas, con la legitimidad que da un protocolo ante la opinión pública. Todas políticas provenientes de las fuerzas tradicionales que Claudia continúa sin siquiera chistar.

La justificación de la alcaldesa es que estos proyectos, traiciones para los suyos, los había dejado firmados el anterior alcalde; justificación igual de absurda a la del presidente Duque, quien “solo lleva 18 meses de mandato” y no lo pueden culpar por todo. De este modo, ninguno de los dos asume su cargo, y la responsabilidad subyacente con sus gobernados y electores.

La gran pregunta es: ¿por qué Claudia López, una mujer berraca, con ideas claras y sin pelos en la lengua para denunciar lo que está mal, actúa de esa manera? Yo no creo que se deba a que le tambalean sus ideales, mucho más frescos y renovadores que los de su antecesor, que se ilustran en su defensa del aborto sin restricciones y sus medidas sobre los vehículos de carga. Pero creo que le ha tambaleado el carácter para llevarlo a cabo.

Es evidente que Claudia ha mantenido una actitud laxa, “tibia”, pusilánime. En contra de lo que la ha caracterizado no ha sido capaz de enfrentarse a nadie al defender sus ideas, ejecutar sus planes y atenerse a las consecuencias. Por el contrario, las medidas que ha tomado no le han afectado la gobernabilidad porque no ha pisado callos, aunque precisamente para eso fue que la elegimos: para cambiar, en alguna medida, el statu quo.

En esta medida, Claudia a seguido fielmente el mockusiano “construir sobre lo construido”, aún sin constatar si lo que se construyó está bien hecho o no. También, ha mantenido una actitud aparentemente democrática en la medida en que, al parecer, escucha las propuestas de todos, pero lo hace sin el objetivo de tomar decisiones serias. En fin, una actitud muy cómoda.

Valdría la pena recordarle a la alcaldesa que, como ella misma dijo, vivimos en un país que se está transformando y, por esto mismo, está exigiendo cambios urgentes en las políticas y los políticos. Ella no puede escudarse en lo que hizo su antecesor ni exclusivamente en lo que propuso durante la campaña. Me parece que, haciendo gala de su autodenominación como “alternativa”, debería empezar a ejecutar las políticas que desarrollen los cambios exigidos; de lo contrario, demostraría que son fundamentadas las críticas que se le hacen a ella y, en general, al Partido Verde sobre su papel de facilitador del statu quo.

Adenda. El paro armado que adelantó el ELN el fin de semana pasado no es más ni menos que un acto terrorista. Prueba de esto es el audio de una conversación a la que tuve acceso (que pueden escuchar acá) y en la que se evidencian las amenazas que este ejército insurgente le hace a un periodista en Arauca. Pero no es solo al periodista, el audio evidencia que tenían intimidada a toda la ciudad para que no ejercieran ningún tipo de labor. Como si amenazándolo lograran el apoyo del pueblo; vaya anacronismo.