Miguel Ángel Gómez Mendoza fotoEn todo caso, los profesores y estudiantes de nuestra facultad, esperaríamos que la designación o elección del nuevo decano o decana, tenga lugar con fundamentación legal y legitimidad académica universitaria.

 

Por: Miguel Ángel Gómez Mendoza *

En el marco de la convocatoria para la elección de un profesor (a) al cargo de decano de la facultad, me permito compartir con ustedes algunas inquietudes,  opiniones personales y académicas. Quizás estos comentarios tendrán algún sentido, en el supuesto de que no habría un cuarto proceso de reelección cuyo resultado sería previsible.

Recientemente se divulgó la posibilidad de celebrar una consulta abierta a los  estamentos de la facultad (profesores, estudiantes y egresados) con el fin de elegir un solo candidato al cargo en cuestión entre tres aspirantes  (profesores Jaime Correa, Martha Cecilia Arbeláez y Gonzaga Castro), cuyo nombre sería refrendado, corroborado o confirmado el día de las elecciones, y luego comunicado a la rectoría de la universidad como una evidencia y un gesto de expresión de una decisión colectiva que así adquiriría condición de legitimidad a respetar.

Uno de los tres profesores aspirantes al cargo (profesor Gonzaga Castro), manifestó el día viernes 17 de octubre, mediante una corta nota en el boletín oficial “Campus Informa”, sus reservas sobre el procedimiento y su posición de acogerse al único mecanismo legal de elección establecido por los estatutos de la universidad, que se ha venido aplicando en la facultad en las dos o tres últimas reelecciones.

Ahora bien, más allá de las discrepancias entre los aspirantes, el procedimiento de consulta en marcha se concebiría porque existiría cierta presunción en el sentido de que el campo de juego podría estar inclinado a favor de uno de los jugadores, y la manera de equilibrarlo sería convocar y apelar a este mecanismo  ad hoc y así generar una especie de “estado de opinión”. Hasta donde puedo saber, la consulta no estaría legalmente establecida y su legitimidad podría ser cuestionada, además existiría la presunción de su empleo instrumental en este proceso.

En aras de la discusión, es necesario anotar que existe un antecedente reciente de consulta de este estilo -con un acuerdo unánime sobre su aplicación y sus resultados- en una de las  facultades más jóvenes de la universidad (ciencias ambientales), caracterizada por dinámicas académicas e institucionales algo distintas a las de nuestra facultad.

Un detalle que nos diferencia, señaló solo este: allí parece que hay rotación y alternancia en los cargos de responsabilidad académica y administrativa. Aquí cabría sugerir una primera inquietud: si se trata de usar la consulta no como un medio de cálculo estratégico para elegir un candidato o candidata que posteriormente será designado decano por su condición de ganador de la misma, entonces desde ya deberíamos imaginar una facultad, donde la participación de sus estamentos en la toma de decisiones, distribución de recursos y demás tareas académicas y administrativas, debería llevarse a cabo potenciando al máximo este mismo mecanismo de participación.

Usted se preguntará y ¿qué quiero decir con esta “complicada” idea de participación? Para avanzar un principio de respuesta, recurro a un ejemplo para ilustrar la idea, y no importa si ocurre en un ámbito en apariencia lejano de los rituales universitarios de participación: el documental de Gustavo Leitão y Caetano Biasi, realizado en el 2011 sobre la autogestión democrática en el equipo Corinthias de Sao Paulo-Brasil: “Ser campeón es un detalle – Democracia Corinthiana” (Ser Campeão é Detalhe – Democracia Corinthiana).

Ahora bien, los procesos de elección a diversos cargos de administración académica en las universidades estatales colombianas, en particular el de rector, ha dado lugar a una interesante controversia que se ha ventilado en dos medios de comunicación digital1.  En este marco, consideraría que el proceso de selección y elección en marcha en nuestra facultad, se puede entender, con los matices del caso, en un horizonte más amplio, que me permito esbozar de manera muy esquemática. Acudo para ello a los argumentos de la discusión pública que se generó alrededor del reciente proceso de elección del rector de la Universidad Nacional de Colombia2.

De una parte, se encuentran aquellos que consideran que el gobierno universitario es una extensión del gobierno de la sociedad, con algunos matices que no cambian la esencia del asunto, y que los procedimientos políticos de elección, representación y rendición pública de cuentas, etc., deben inspirarse de la Polis y del ejercicio de un poder social (una especie de “fórmula de votación universal y secreta de la democracia liberal y de masas” en la universidad). Esta perspectiva, aquí apenas sugerida, la desarrolla y acoge el profesor Mario Hernández Álvarez, uno de los candidatos que participó en el reciente proceso de elección de rector de la Universidad Nacional de Colombia3.

De otra parte, vemos profesores, como Paul Bromberg (ex vicerrector académico de la UN y ex alcalde encargado de Bogotá) quien considera que en los “ruidosos” o “silenciosos” procesos de elección que tienen lugar en las universidades públicas colombianas habría que preguntarse: <<Hasta dónde vale aquella democracia de “una persona: un voto secreto” en una institución cuyo ethos es la meritocracia sobre la base del conocimiento, ajenas a las peroratas veintejulieras propias de la democracia de masas?>>4. Es evidente que el tema es más complejo e interesante, apenas lo resumo con la intención de acertar en la argumentación.

En todo caso, los profesores y estudiantes de nuestra facultad, esperaríamos que la designación o elección del nuevo decano o decana, tenga lugar con fundamentación legal y legitimidad académica universitaria. Así, conocer pronto y a través de la red las propuestas y los programas específicos de dos de los candidatos con opción y  familiarizados con las dinámicas de la facultad y la educación colombiana (en primer lugar la profesora Martha Cecilia Arbeláez Gómez, y luego el profesor Gonzaga Castro), nos daría más elementos de juicio e información para depositar nuestro voto.

Quisiéramos que el camino que se escoja para este elección y el profesor (a)  -y su programa- que resulte favorecido, lidere  en la facultad una dinámica académica y administrativa que empiece a cambiar en algo,  de manera gradual y decisiva, el actual régimen de costumbres y hábitos institucionales para no tener otros tres años de “más de lo mismo”. 

Sería deseable que una facultad como la nuestra, más allá de sus preocupaciones locales, no se margine de las recientes demandas sociales sobre la educación y la formación de maestros que por estos días se comentan y discuten en algunos medios de comunicación de amplia circulación y otros más especializados 5.

 

*Profesor titular Facultad de Ciencias de la Educación Universidad Tecnológica de Pereira  

  1. Ver: Revista Razón Pública: www.razonpublica.com y el observatorio de la universidad colombiana: www.universidad.edu.co
  2. Más allá de nuestro contexto, los interesados podrán leer la serie de entrevistas a los aspirantes al cargo de rector de la Universidad Autónoma de México, que el diario El País de España, en su edición latinoamericana, ha venido divulgado recientemente. Uno de los puntos de discusión y controversia en las entrevistas es el mecanismo de su elección y su relación con la concepción de la “política”. Los términos de la discusión son muy parecidos al caso colombiano que comento. (Ver: “Los aspirantes más sonados a dirigir la Universidad Autónoma de México”http://internacional.elpais.com/internacional/2015/09/23/actualidad/1443040727_110537.ht ml Consulta 10-10-2015).
  3. Ver: Revista Razón Pública: ¿Por qué se necesita la democracia universitaria? en:  http://www.razonpublica.com/index.php/econom%C3%ADa-y-sociedad/8422-¿por-qué-se-necesitala-democracia-universitaria.html (consulta 10-10-2015).
  1. Ver: Revista Razón Pública: ¿Cómo es la elección del rector de la Universidad Nacional? en: http://www.razonpublica.com/index.php/econom%C3%ADa-y-sociedad/8390-¿cómo-es-la-elección- de-rector-de-la-universidad-nacional.html (consulta 10-10-2015).
  2. Dos ejemplos recientes: (1) el portal del observatorio de la universidad colombiana (www.universidad.edu.co) afirma: “Mineducación busca revivir polémica resolución sobre registro calificado de las licenciaturas”: En: http://www.universidad.edu.co/index.php?option=com_content&view=article&id=6240:2015-10-1311-55-36&catid=16:noticias&Itemid=198 (consulta 14-10-2015) y (2) en el sitio web del Consejo Nacional de Acreditación, se divulgaron avances de los resultados de una evaluación reciente de la calidad de los programas de maestría y doctorado en Colombia. Sobre los resultados de la evaluación de maestrías y doctorados en educación, humanidades y ciencias sociales, se generaron las primeras reacciones críticas divulgadas en la prensa nacional este fin de semana con festivo incluido (con base en información pública muy fragmentaria, es necesario decirlo). Parecería ser que, entre otras decisiones, en la política de asignación de becas de Colciencias para el año entrante, estos programas no son para nada prioritarios. Para algunos, es el primer efecto de los resultados del estudio realizado. Ver:  “¿Cuál es la situación actual de maestrías y doctorados en Colombia?¿Cómo se compara con los posgrados en otros países?”. Ver: http://www.cna.gov.co/1741/article-187381.html (consulta 14-10-2015).