Se pretende hacer la ceremonia de grado en el coliseo de un colegio aledaño, el Instituto Técnico, escenario que no es más que una cancha de básquetbol y no tiene la dignidad del caso.
Por: Miguel Ángel Rubio
Que la UTP está en malas manos no es un secreto para nadie. El movimiento estudiantil universitario, el que tantas veces se ha equivocado en las formas de lucha, y sí, el que tantas veces he atacado por sus fallas políticas, en el fondo y esto se lo sostengo a cualquiera, tiene razones de peso para dar la confrontación directa a los problemas de administración de la universidad, la única estatal de la ciudad y que cada vez tiene más estatus de privada.
De la falta de liderazgos verdaderamente políticos en el movimiento no voy a hablar, ese tema da para muchas más columnas, y en aras de la brevedad y debido al último detonante es mejor soslayar por ahora ese delicado asunto.
Esta semana la administración de la UTP salió con una noticia que más bien parecía una inocentada. Llegué a pensar: “¿hoy es 28 de diciembre?”. Pero no lo es. Tiene que ver con el trato pordebajeado que los encargados del protocolo y las ceremonias de grado para pregrado y especializaciones que se realizarán el próximo 12 de julio han dado a los estudiantes. Se pretende hacer la ceremonia de grado en el coliseo de un colegio aledaño, el Instituto Técnico, escenario que no es más que una cancha de básquetbol y no tiene la dignidad del caso.
¿Qué fue lo que falló entonces en la organización del evento? Acaso no sabían los de protocolo de la universidad, la agenda previa del teatro Santiago Londoño, el único teatro de la ciudad con capacidad para este tipo de ceremonias (al que a propósito, la administración actual y la gestión de la señora directora del Instituto de Pereira, Adriana Vallejo de la Pava, que comparte espacio de opinión con el rector de la REMING… digo la UTP, en el diario La Tarde, no podrá entregar en el tiempo previsto, el teatro remodelado como todas las alcaldadas de esta administración) ¿Si eso era de esperarse, por qué los de protocolo se durmieron en los laureles? ¿Acaso no saben qué tipo de tite… digo alcalde es el que gobierna esta ciudad?
Uno puede entender los pormenores que se presentan en este tipo de cosas, y más cuando tenemos los dirigentes que tenemos, pero que una universidad, como la UTP, no tenga un escenario a su altura y “acreditación” a estas alturas, para ofrecer una digna ceremonia de grado a sus egresados, no tiene presentación. Lo más indignante es la forma escueta y frívola como se comunicó a la comunidad educativa lo ocurrido frases como: “La Universidad contrató con el Teatro Santiago Londoño la ceremonia de grado para el día 12 de julio de 2013. El Teatro Santiago Londoño desde la última ceremonia de grado se sometió a unas mejoras locativas que terminarían, según el Administrador del teatro, el día 11 de julio. El día 27 de junio la Universidad llamó a confirmar el evento, donde respondieron que no había problema. El día 28 de junio en horas de la tarde el administrador del Teatro manifiesta que de acuerdo con el cronograma de entrega de las obras, los Ingenieros manifestaron que éste sería entregado el día 12 posiblemente y que nos ofrecían el teatro para el día 13 de julio sin darnos certeza. Ante esta situación adelantamos las siguientes acciones:
1.- Contactamos la Cámara de Comercio para el alquiler de Expofuturo, pero manifestaron que ese día tenían una feria. 2.- Contactamos el Teatro Lucy Tejada, pero el aforo sólo es de 300 personas.3.- Contactamos el Museo de Arte, pero el aforo también es insuficiente. 4.- Se pensó colocar unas carpas y contratar sillas y ubicarlas en el Patio Central del Campus Universitario, pero por problemas ambientales (lluvia o calor), no es recomendable. 5.- Quedó la última opción de un Coliseo. Se estudiaron todos y se acordó que el más recomendable era el Coliseo del Colegio Instituto Técnico Superior de la Julita. Se realizó el trámite con el Señor Rector del Colegio, quien de una manera muy cordial accedió a prestarlo. Ésta última opción da la oportunidad de graduar alrededor de 700 estudiantes y con la compañía de dos (02) familiares o amigos. Ésta situación ha generado inconformidad en algunos estudiantes y familiares y somos conscientes de las incomodidades, pero no se encontró otra opción y menos el cambio de fecha para otro día”
¿Por qué la universidad, ante los incumplimientos y la displicencia de la administración municipal no sacó un comunicado por medios masivos (el mismo en que el rector entrega la educación pública a los gremios en cada columna de opinión y Adriana defiende la gestión inexistente del ICFT)? ¿No solo informando de los pormenores para el evento, sino en tono de propuesta por el incumplimiento? ¿Por qué la ceremonia de grado no puede posponerse, unos días más? (qué importa que los diplomas digan otra fecha distinta, de mover la ley y torcerle el pescuezo a la norma son expertos) ¿Quién le responde a los estudiantes por el dinero pagado como derechos de grado, el cual los hace merecedores, de un trato digno y de altura por la UTP? ¿Dónde está el liderazgo de Luis Enrique Arango como agente político de la ciudad?
Como mínimo, si la universidad no puede hacer una ceremonia de grado respetable, debe devolver el dinero a los estudiantes, pagar de su propio peculio los costos y, en fecha posterior, hacer los actos correspondientes a dicho honor. De no hacerlo, y someter a los estudiantes, como en otras ocasiones lo han hecho, a una ceremonia de grado en una cancha de básquet, sería rebajar al nivel de la Remington. Nos duele la U y más me duele el maltrato a los estudiantes.
Mnemotecnia: Luis Enrique Arango fue el único rector que veía con buenos ojos la reforma a la Ley 30. Blanco es gallina lo pone y Soto se lo come…. Y no olvidar el desliz, por no llamarlo de otro modo, con una platica de unos pines.

