La invitación es, pues, a rescatar esos días con los que nos debemos de comprometer con algo, y encauzar nuestra vida a una de las tantas luchas que debemos de librar.
Por: Leandro Toro Valencia
Los días de conmemoración mundiales tienen un fin de sensibilización sobre temas políticos, culturales, sociales, humanitarios o relacionados con los derechos del hombre. Se diferencian mucho de los típicos días de fiesta o festivos ya que estos últimos son nacionales y corresponden principalmente a celebraciones religiosas o días cívicos que competen exclusivamente al país en mención. Así hay que saber diferenciarlos y no meterlos a la misma bolsa y. lo más importante, no confundir sus celebraciones, ya que rayaría en lo patético emborracharnos para celebrar el día del niño, por mencionar un ejemplo.
Pero ¿qué connotaciones podría tener el hecho de tener un día exclusivo para velar por los derechos de los niños o para “cuidar” el planeta? La ONU, el organismo que dictamina la conmemoración de estas fechas especiales, argumenta que “Las celebraciones de la ONU tienen como objetivo contribuir, en todo el mundo, al cumplimiento de los objetivos de la Carta de las Naciones Unidas y sensibilizar al público acerca de temas políticos, sociales, culturales, humanitarios, o relacionados con los derechos del hombre”. Es muy interesante esta argumentación sobre las conmemoraciones y tiene lógica si nos situamos en una sociedad que olvida, que desecha y descarta aquellas cosas que debemos de tener en cuenta.
Sería ideal que no fuese un solo día para reflexionar sobre los crímenes cometidos en Ruanda (7 de abril) o que se trascendiera el cuidado del planeta tierra a todos los días del año y no solo el 22 de abril. Pero teniendo en cuenta que estamos en una sociedad que olvida fácilmente, que no tiene causas con las que se compromete, que todo como llega se va yendo y que la velocidad que nos imponen los avances tecnológicos y la lógica consumista se vuelve nuestro estilo de vida, rescatar estos días para comprometernos se vuelve prácticamente necesario y el único salvavidas de esa humanidad que estamos perdiendo.
La invitación es, pues, a rescatar esos días con los que nos debemos de comprometer con algo, y encauzar nuestra vida a una de las tantas luchas que debemos de librar. Por ejemplo, asumir el día mundial de concienciación sobre el autismo el 2 de abril, o el día mundial de conmemoración de todas las víctimas de la guerra química el 29 del mismo mes.
Ya hay otra discusión sobre la pertinencia de que sean las Naciones Unidas quienes dictaminen estos días de lucha contra muchos flagelos que ellos directa o indirectamente contribuyen a acrecentar, es un tema para reflexionar y asumir.


