Contribución cafetera: la verdad sea dicha

El impuesto se lo piensa aplicar Santos y compañía al sector que tuvo pérdidas de 2.5 billones por revaluación, y medio billón por efectos de la caída en la producción durante el 2011, lo que suma más de $5 millones por familia cafetera.

Por: @DuberneyGalvis

Las políticas del libre comercio apenas si superan su mayoría de edad y el desastre sobre el café es mayúsculo. Veinte años de desprotección no son pocos para un producto colonial cuyos ingresos dependen de su venta como materia prima con escaso valor agregado.

Así como la aparición del café en Colombia no se dio por destino natural, tampoco es la actual desgracia de los caficultores un capricho de la naturaleza. No, la aparición y desaparición -aunque paulatina- de la producción cafetera, ha obedecido a medidas políticas y económicas procedentes en su mayoría de EE.UU; el origen y rompimiento del Pacto Internacional de Cuotas por ejemplo, siempre estuvo sujeto a esta condición. Entre tanto las crisis se han descargado sobre los cafeteros.

Por este camino fue que se llegó al impuesto de la “contribución cafetera”, hoy reglamentado por la ley 788 de 2002. Y la verdad es que su composición siempre ha sido regresiva, dado que castiga al contribuyente conforme a sus ingresos y no a sus ganancias. Igualmente cierto es que sus mentados propósitos de invertir lo recolectado en el caficultor se han cambiado por jugosos contratos de administración del Fondo Nacional del Café. Por ende, no es gratuito que ante el creciente rechazo a la medida, Federecafé esté repartiendo documentos en las cooperativas municipales en los que mezclan programas de diferentes orígenes tratando de justificar la inversión en los cafeteros.

Por su parte la duda acerca de la contribución como medio de “estabilización” y “sustento de precios”, quedó resuelta cuando el entonces presidente del Comité Nacional de la Federación, Juan Camilo Restrepo, proyectó que los recursos con este origen se utilizarían en operaciones bursátiles para presionar la cotización internacional del precio. Hacia el negocio especulativo ¡esa fue la lección! El propósito ha rodado y en la actualidad se enmascara dentro de las “estrategias para cubrir los riesgos asociados a la volatilidad de la tasa de cambio”. La zarza arderá más fuerte a medida que la movilización haga que el Fondo revele todos sus manejos financieros.

Foto de Rodrigo Grajales

El tema ingresó en el tratado comercial con Estados Unidos, y en su negociación el Gobierno colombiano obró con la lógica propia de los cráneos vacíos, “salvó” lo de mantener la contribución (Anexo 2.11 Impuestos a la exportación. Capítulo 2: Trato Nacional y acceso de mercancías al mercado). Por lo demás, colgaron el futuro cafetero en la cruz del TLC. Se avecinan olas de café sobre Colombia provenientes de África, Asia, Centro y Sur América. Peor es posible, caerán más los precios y abundarán las malas calidades.

-También queda mal parada la dirigencia cafetera cuando niega el carácter impositivo de la contribución mientras en el TLC se aborda como “Impuesto a la exportación”

Hay que repetirlo, el impuesto se lo piensa aplicar Santos y compañía al sector que tuvo pérdidas de 2.5 billones por revaluación, y medio billón por efectos de la caída en la producción durante el 2011, lo que suma más de $5 millones por familia cafetera. Basta multiplicar las cifras por la cantidad de cafeteros para que cada municipio y departamento promedie su borrasca de pérdidas. De lo que se trata es de vaciar del bolsillo del caficultor otros $247 mil millones, según ha estimado Genero Muñoz el recaudo. Solo a lo que fue el eje cafetero le quitarán más de 27 mil millones de pesos.

Foto de Rodrigo Grajales

¿Qué hacer? Ya lo han resuelto los cafeteros, el naciente Movimiento por la Defensa y la Dignidad Cafetera, creado en Riosucio Caldas, ha levantado un pliego de peticiones cuya síntesis se puede recoger en una consigna: que el Gobierno pague por la crisis… en la que los ha metido o los ha dejado solos para enfrentarla. El pulso inicia con “La Movilización Cafetera Nacional”, programada en Manizales para el 13 de agosto.

Coletilla: Según se desprende del informe del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (Usda), nueve de cada diez tazas de café que se toman los colombianos son importadas, toda una vergüenza nacional.

Foto de Rodrigo Grajales