De la evaluación

Propender salir de esa evaluación tradicional vista como un ogro y pasar a una evaluación más ajustada a las necesidades, que no juzgue sino que corrija un proceso, que no sea finalizadora de un proceso educativo sino inicializadora de éste.

Por: Leandro Toro Valencia

Hablar de evaluación en un ámbito de estudio colombiano es redirigir esa palabra automáticamente a un proceso que se realiza al final, de corte cuantitativo y que mejorará la calidad del proceso educativo. Lo vemos en los colegios colombianos y en las universidades con su sistema de calificación que se mueve cuantitativamente y en fechas establecidas, como si el proceso educativo fuese rígido y frío. Este énfasis de ser una actividad al final del proceso educativo, de corte cuantitativo y un proceso que mejorará la calidad ha hecho que los imaginarios en torno a la evaluación estén tan arraigados en las personas que hasta en la familia se ve la evaluación como único indicador del desempeño de un menor.

Ha acertado entonces Marilina Lipsman, autora del artículo “Los misterios de la evaluación en la era del internet”, al afirmar que la evaluación no ha sido tomada como una parte sustancial de los procesos educativos sino como un indicador de eficiencia y eficacia en pro de la mejora de la calidad educativa. Lo vemos claramente en contextos tan cercanos a nosotros como la Universidad Tecnológica de Pereira, donde las frías cifras son las que al fin de cuentas miden todo un proceso educativo que tiene todos los matices y colores, pero que al final terminan siendo blanco o negro, aprobado o reprobado.

Marilina Lipsman ve con esperanza el hecho de que la evaluación debiese ser parte importante que trasnversalice todo el proceso educativo y no se quede solamente en una actividad a final de curso. Ideales muy pertinentes en nuestra actual situación si analizamos el decreto 1290 del 16 de abril de 2009 que da potestad a cada institución educativa de asumir su propio sistema de evaluación. Considero entonces que ahora el esfuerzo está en manos de los directivos quienes deben de propender salir de esa evaluación tradicional vista como un ogro y pasar a una evaluación más ajustada a las necesidades, que no juzgue sino que corrija un proceso, que no sea finalizadora de un proceso educativo sino inicializadora de éste.

Y hoy debemos de tener en cuenta otro aspecto que atraviesa todos los procesos educativos y se trata de las TIC, y principalmente internet como medio que lidera ésta época de la información y del conocimiento. Los colegios no deberán desconocer su uso, su implementación y el enriquecimiento que se puede dar en el proceso educativo como tal.

En la implementación de internet al proceso educativo se ha avanzado significativamente en el área de educación profesional, y la Universidad Tecnológica de Pereira con su iniciativa de Univirtual ha logrado un éxito parcial en este campo. Univirtual ha sido diseñado para romper con ese esquema de evaluación tradicional y evoluciona en ese sentido, permite ítems abiertos que evitan la memorización de contenidos, sus actividades poseen alto nivel de interconexión, permite feedback de las respuestas, tiene una buena plataforma de comunicaciones y facilita, entre otros aspectos, la modificación de las respuestas de los estudiantes. En resumidas cuentas el proyecto de univirtual posee todos los elementos para demostrar esa innovación que la internet debe de darle a la evaluación y al proceso educativo, pero desgraciadamente la misma universidad poco ha hecho para estimular bien su uso por parte de los docentes fosilizados que imparten las asignaturas virtuales tal cual lo haría en una aula de clase, subestimando todo el buen trabajo que se ha hecho con la plataforma y desechando las posibilidades de evolución que se le da a la evaluación.