…la violación de un derecho económico, social y cultural convierte en sumo vulnerables los derechos civiles y políticos, como se ha pretendido exponer.

 

Por: Juan Camilo Arango Tabares

Una de las características fundamentales de los derechos humanos es su carácter de indivisibles, la cual es tan acertada que algunos autores se han atrevido a realizar críticas sobre la operatividad de dividir los aludidos derechos en generaciones (civiles y políticos, DESC, y colectivo o al ambiente), bajo el argumento, siempre plausible, de que al no garantizar de manera adecuada el respeto a alguna generación de derechos, se imposibilitaría la garantía de la integridad de los derechos humanos.

Piénsese en la manera como se puede garantizar el debido ejercicio del derecho a elegir de un ciudadano (derecho al voto), el que se suscribe a los denominados derechos políticos o de primera generación, cuando el Estado omite garantizar derechos de carácter económico, social y cultural, tales como alimentación, vivienda, trabajo, asistencia en salud, entre otros.

A modo de ejemplo, es posible pensar en la idea de una señora con un nivel socioeconómico bajo, en estado de pobreza extrema, con tres hijos menores de edad, sin empleo, a la cual se le imposibilita suministrarles un plato de alimentación diaria.

A la vivienda de la señora se acerca el político en época de proselitismo electoral a supeditar la entrega de unos alimentos para los hijos menores, a cambio del apoyo el día de las elecciones, propuesta a la que la aludida señora termina accediendo.

La discusión de fondo versa sobre la necesidad de radicalizar la democracia o estructurar una socialdemocracia, no limitada por la simple dinámica electoral que termina encubriendo, profundizando y perpetuando las problemáticas de la sociedad, porque conduce a conclusiones desacertadas como permitir recrear la idea de que se convive en una sociedad democrática por el hecho de acudir a elegir, sin atender en qué condiciones y con qué presiones se realiza.

Una democracia material debe garantizar en su integridad los derechos humanos, sin crear algún tipo de supremacía en las generaciones de derechos con cálculos de carácter electoral; solo cuando los derechos estén garantizados en su integridad las personas acudirán a elegir sin la necesidad de alimentación, vivienda y empleo, por lo cual corromper ese voto será en sumo difícil para los actores políticos, garantizando en debida forma el ejercicio a elegir libremente. Mientras lo descrito no suceda, la aludida libertad continuará siendo una utopía.

La democracia en la sociedad colombiana se encuentra pendiente de construcción, y para ello se requieren dos etapas fundamentales: primero, superar la idea que la democracia se limita a la dinámica electoral, y segundo, colmarla de contenido a través de la garantía efectiva de las diversas generaciones de derechos humanos, ya que la violación de un derecho económico, social y cultural convierte en sumo vulnerables los derechos civiles y políticos, como se ha pretendido exponer.