Por otro lado, no pueden faltar las muestras de decadencia de este Estado que patrocina la corrupción con una permisividad maternal. Al fin y al cabo nuestro silencio también nos hace cómplices de tal podredumbre. Tenía razón Pepe Mujica al decir que “la humanidad debería rebelarse. Pero como todos tenemos rabo de paja, no pasa”.

 

juan-alejandro-jaramillo-colPor: Juan Alejandro Echeverri

Tal y como todos lo esperábamos, el hampa fue la gran ganadora de las elecciones “atípicas” para la Gobernación en La Guajira. En realidad la democrática escogencia del reemplazo de la destituida Oneida Pinto no tuvo nada de atípica, pues como escribió un tuitero identificado con el nombre de Cesar A. Betancur: “las elecciones atípicas son aquellas en las que no reparten tamales, lechona y tejas”. 

Todo indicio de trasparencia se fue al traste en los días previos cuando Camilo Enciso, Secretario de Transparencia de la Presidencia, invitó a los candidatos a firmar un acuerdo de transparencia, y solo Wilmer David González Brito acudió al llamado. La sospecha de fraude electoral aumentó con la denuncia hecha por Gonzalo Guillén, quien  publicó un video en Twitter donde se pueden ver camiones atestados de potenciales votantes, que según el periodista provenían de Venezuela.

El día de las elecciones, La Silla Caribe (una de las patas regionales de La Silla Vacía) se dedicó a denunciar las irregularidades de la jornada. La Guajira amaneció militarizada y vigilada como pocas veces por la policía y el CTI de la Fiscalía, sin embargo pasaron cosas que nos acostumbramos a que pasen, pero no deberían pasar:

Hubo indicios de compra de votos en Hatonuevo, Riohacha y en las afueras de Manaure, en este último municipio, afirmaron fuentes de La Silla, se les daba un mercado o cincuenta mil pesos a las personas que votaran por Wilmer González, candidato avalado por la U. Y en la vía que comunica a Fonseca con Riohacha, fue instalado un puesto ilegal de gasolina para tanquear vehículos que transportaran votantes de Wilmer González.

Finalmente, los datos entregados por la Registraduría Nacional dieron como ganador a Wilmer González Brito con 99.177 votos. El Gobernador electo, exalcalde de Uribia y dos veces representante a la Cámara, debe gran parte de su triunfo al respaldo político de Cielo Redondo. La misma que el año pasado ordenó capturar la Fiscalía. La misma madrina política que anduvo prófuga, y que fue denunciada por la organización de León Valencia ante la fundación Paz y Reconciliación por ser “la jefa política de la estructura criminal de alias Pablo (jefe del Frente Contrainsurgente Wayuu”)[1].

Dos cosas quedan claras: el periodismo, una vez más, queda en deuda con el país y con el oficio mismo. Para nuestras grandes empresas periodísticas sigue siendo más importante la clasificación de la selección Colombia a un Mundial -La Guajira al parecer pertenece a otro país-. Además, solo un periodismo servil como el nuestro tiene el cinismo de señalar la autocracia de Daniel Ortega en Nicaragua, cuando la democracia de su país es un perro famélico lleno de pulgas.  

Por otro lado, no pueden faltar las muestras de decadencia de este Estado que patrocina la corrupción con una permisividad maternal. Al fin y al cabo nuestro silencio también nos hace cómplices de tal podredumbre. Tenía razón Pepe Mujica al decir que “la humanidad debería rebelarse. Pero como todos tenemos rabo de paja, no pasa”.

   @j_alejo16

[1] Información tomada La Silla Vacía: La Guajira: perdió el de Kiko, pero ganó el de Cielo