Pero también, estaremos perfilando qué tipo de candidato queremos sea nuestro próximo presidente. Básicamente estas parecen las pruebas psicotécnicas que los psicólogos aplican a un aspirante a cualquier cargo y es del resultado de esa prueba que se elige el perfil.

 

MIGUEL ÁNGEL RUBIOPor: Miguel Ángel Rubio Ospina

Estamos a escasos 20 días del Plebiscito para refrendar el acuerdo de fin del conflicto con las FARC, y me preocupan ciertas cosas en la argumentación de mis copartidarios del Sí; cuando digo me preocupan, quiero decir, para bien, quiero indicar que debemos mejorar y afinar los argumentos, quiero pensar que están todos en ese propósito de ser mejores defensores del SÍ y más respetuosos del NO.

Los abuelos le decían a uno, para anticipar su opinión y consejo frente a algún problema o situación, “Desde el desayuno se sabe cómo va a ser el almuerzo” y creo que no hemos adquirido la inmensidad de conciencia histórica que el próximo 2 de octubre se requiere al salir a depositar el voto en el Plebiscito; ya sea que votemos sí, ya sea que votemos no; esta conciencia tiene que ver con que de acuerdo a lo que votemos, estamos como constituyentes primarios anticipándole la agenda política a los candidatos a la presidencia del 2017, los cuales no podrán desconocer los resultados de este plebiscito.

Pero también, estaremos perfilando qué tipo de candidato queremos sea nuestro próximo presidente. Básicamente estas parecen las pruebas psicotécnicas que los psicólogos aplican a un aspirante a cualquier cargo y es del resultado de esa prueba que se elige el perfil.

La disyuntiva es entonces la siguiente: queremos administrar una guerra alargada, que será más dura que la anterior; las FARC serán legitimadas con el NO como un grupo beligerante y reclamarán al país y a la sociedad el no haber querido negociar; no se le podrá acusar de terrorismo, ni aplicar convenciones internacionales, obtendrán un poder violento más amplio del que tuvieron en tiempos del Caguán. O administramos paz, que implica un esfuerzo asombroso y creativo, un reto como sociedad, un nuevo enfoque espiritual, semántico, educativo, un concepto ampliado de la ciudadanía, un país que aspire y sueñe distinto, mejor, mucho más de lo que ya es.

El desayuno será entonces el 2 de octubre, de él dependerá que podamos tener un almuerzo distinto al de todos los días. Le diremos el próximo dos de octubre SÍ O NO, no a la paz, no a la guerra, sino a la oportunidad de saber resolver nuestras más profundas diferencias.

Buen provecho