El discurso de salvación del Centro Democrático durante su convención en la sede de la Misión Carismática Internacional, la iglesia del pastor César Castellanos, dejó muy en claro cuál es la apuesta de este partido y qué se puede esperar luego de una eventual victoria suya en las elecciones presidenciales del 2018.

“En todo lugar hay poder, el poder se ejerce, nadie es su dueño o poseedor, sin embargo sabemos que se ejerce en una determinada dirección, no sabemos quién lo tiene, sabemos quién no lo tiene”. Foucault.

Por: Jorge Beltrán

El poder está flotando como una bocanada de humo en todas las esferas sociales de la vida cotidiana, unge con su olor el olfato de los hombres y le muestra un camino fácil al corrupto para su ascensión o postergación, pero también un camino y alternativa a la oposición. Aunque bien se sabe que mantener el poder en Colombia es más fácil para los corruptos porque ellos simplemente no salen de la franja roja de la patria.  

¡Tenía que compartir esto! Fue lo único que se me ocurrió escribir en ese momento de reflexión virtual, y no por eso menor, cuando compartí en Facebook el discurso de la senadora Paloma Valencia en la convención del Centro Democrático el 7 de mayo del presente año.

“…Y que arriba en el mástil, está la figura del presidente Uribe que a veces lo veo de bronce presidente, porque usted brilla cada vez que le da el sol y no hay bala enemiga que pueda llegar a su corazón. Usted representa ese mástil que nos lleva y nos inspira y nos mueve… adelante en ese barco, vamos por la victoria”.

Afirmar que los discursos revolucionarios de libertad se adaptan de manera voluntariosa a las prácticas de sometimiento y de dominación no es nada nuevo. Las clases dominantes hacen un lenguaje propio para las clases dominantes. ¡Claro!, sin dejar de permear el sentido común del dominado y a la misma vez haciendo su distinción como grupo social que manda. Esto ya lo habían estudiados diferentes teóricos de las ciencias sociales como Pierre Bourdieu.

Pero, ¿qué pasa cuando analizamos estas dinámicas culturales en Colombia y en los discursos de los políticos de derecha que han marcado con la muerte de miles de inocentes la historia del país, en un largo historial de guerra y genocidios perpetrados a manos de gobiernos como los del expresidente Álvaro Uribe? Ahí es cuando pienso que la historia no puede ser simplemente otro falso positivo.

Sí, Uribe; el mismo que Paloma con vehemencia y casi demencia absoluta proclama como la brújula de su norte, el motor de su vida. ¿En dónde estará parada la Paloma? Es que el territorio parece achicársele cuando habla de su jefe y de sus séquitos; cuando intenta a los gritos echar a andar al país en un barco sobre un océano de sangre. De ninguna libertad y de ninguna democracia estamos hablando.

Yo asumo, como Fernando Vallejo que la memoria no se puede borrar con la muerte continua que se ha forjado en el país, sino todo lo contrario. Insistir en rebuscar el futuro y comprender el presente es un ejercicio constante de recuerdo. El recuerdo genera la palabra y la palabra la defensa para no subir como ciegos a un barco que, además, a diferencia del mito del arca, no fue designio de dios. Entender la manera como circulan los discursos políticos en la sociedad es una forma de asumir desde una postura política, social, y sobre todo territorial, lo que somos y queremos ser.

Los poderes burocráticos de la política no nos configuran como sujetos, aunque nos quieran someter.

Ese barco al que Paloma se sube con los sueños de cada colombiano, como ella fanfarronea en su discurso pseudo moralista, es el arca del “No”, en la que personalmente no estoy dispuesto a trepar y no porque yo no sea de alguna forma un animal ni por definir a los del Centro Democrático como caterva contaminada bajo efectos de una ambición visceral de poder, sino porque considero que sí tengo memoria, Porque no me olvido del escalofriante dossier de Álvaro Uribe Vélez y los delitos de lesa humanidad que lo comprometen.

Ese crucero de la muerte de una clase dominante lleva el mismo dolor de una libertad prometida que hoy en día evidentemente no se encuentra ni por la derecha ni por la izquierda. Al parecer el único animal en esta embarcación no será justamente una paloma, en todo caso semióticamente deja mucho qué desear. De todas formas, delante de ella ya están, arriba en el timón, un par de cerdos, unas cuantas serpientes, en general muchas ratas y una masa de burros que se quieren dizque salvar.

@Jolbeltran