El efecto del 91

Todo ello me ha llevado a pensar que los contenidos que leí en una abrumadora soledad propia de una pantalla de computador, no son más que una especie de Constitución Política del 2012 para la educación, una ilusión en la pantalla y una decepción en mis asignaturas virtuales.

Por: Leandro Toro Valencia

Hablar sobre los modelos pedagógicos que se deben de usar en la educación virtual es un tema algo engorroso. En la mayoría de ocasiones sucede exactamente lo mismo que sucede con los modelos pedagógicos en ambientes presenciales: se quedan en el papel y el nuevo docente se limita a modelos pedagógicos más tradicionales. Quiero hablar sobre la utopía en la que se convierten estos modelos pedagógicos pensados para la virtualidad y exponerles mi hipótesis que he denominado “El efecto del 91”.

1991 fue el año que partió la historia reciente de Colombia en dos. La firma de la Constitución Política de 1991, que algunos llaman la Constitución de los Derechos, fue la luz para todas las personas de nuestro país, la luz para que se les reconozcan sus derechos como humanos. Y no me refiero exclusivamente a los derechos fundamentales como el derecho a la vida, la vivienda o el buen nombre, me refiero a derechos y deberes que nos hacen verdaderos humanos como la libertad de culto, el pluralismo y la inclusión de todas las personas sin importar aspectos de raza, religión o sexo. Los años fueron corriendo y las decepciones no tardaron en aparecer, el país se sume cada vez más en una desigualdad social que agranda las brechas entre ricos y pobres. Las libertades que promulga la carta magna no son más que utopías inalcanzables. El efecto del 91: una ilusión en el papel y una decepción en la realidad.

Hoy asistimos a la consolidación de la educación asistida por computador, hoy se habla de nuevos ambientes de aprendizaje, se habla de innovar sobre los modelos pedagógicos, se habla de una educación donde el estudiante hace parte activa de un proceso y no es un mero usuario pasivo del mismo. Y así sucesivamente, una red de propuestas que prometen una accesibilidad a la educación nunca antes vista. Pero, ¿qué tanto se esta aplicando y qué tanto es utopía? ¿Verdaderamente las nuevas generaciones de maestros que median el proceso educativo en la web se preocupan por saber que hay en sus estudiantes o solo se limitan a copiar y pegar las mismas estructuras de contenidos y ejercicios planificadas para una asignatura? La pedagogía que se debe de utilizar en una educación asistida por computador o por Tecnologías de la Comunicación y la Información (TIC) debe de ser inclusiva, de corte significativo, debe de ser una pedagogía nueva donde se centre el proceso en el aprendizaje y no en la enseñanza, donde se tiene en cuenta los saberes previos del estudiante para construir en consenso una ruta a seguir. Ahora la pregunta es ¿es eso realmente aplicado en el campo educativo asistido por computador o por TIC? ¿Es este discurso coherente con su modelo en como se nos presentan los contenidos y se genera nuestra interacción en plataformas tan cercanas como los campus virtuales de las universidades?

Quisiera contarles una anécdota. He hecho varias asignaturas virtuales, todas han sido una serie de ejercicios preestablecidos con un contenido fijo, era tan fácil, o difícil, como leer el contenido y hacer los ejercicios en las fechas propuestas y punto. El semestre pasado una compañera inició una asignatura virtual que yo ya había pasado y me solicitó todas mis actividades, pensé que el discurso que se nos había dado de que las actividades son propuestas de acuerdo a las necesidades de los estudiantes y por ende resultado de un diálogo entre profesor y estudiantes era consecuente con las asignaturas virtuales, todo por aquello de que debes practicar lo que predicas; entonces decidí entregarle toda la carpeta para que le sirviera de sustento. Oh, mi sorpresa, al decirme al finalizar semestre de que todas las actividades eran exactamente las mismas y que le había sido muy útil mis actividades, pasó la materia sin pena ni gloria.

Entonces, ¿dónde queda el discurso de que debe ser el proceso el que se adapte al estudiante, tener en cuenta sus conocimientos previos, sus aptitudes y sus capacidades? ¿No se supone que todos somos diferentes? ¿Por qué se usa un modelo preestablecido para las actividades y hasta los contenidos? Todo ello me ha llevado a pensar que los contenidos que leí en una abrumadora soledad propia de una pantalla de computador, no son más que una especie de Constitución Política del 2012 para la educación, una ilusión en la pantalla y una decepción en mis asignaturas virtuales.

Cuando inicié mi más reciente asignatura virtual se nos envió el cronograma de las actividades con las fechas propuestas. El hecho de que haya fechas no me parece escandaloso, pero el hecho de delimitar de inmediato el tipo de actividad sin nisiquiera hacer un consenso con los estudiantes me pareció algo completamente contradictorio con lo que las asignaturas pedagógicas y tecnopedagógicas nos sugieren. Ha sido frustrante el saber que, en teoría, todo es tan esquemático y en la realidad no es más que un modelo tradicional en su versión 2.0.

Propongo intentar innovar desde nosotros mismos. El lema de una reciente campaña de educación vial en el país me parece genial para este contexto: “La inteligencia vial la hacemos todos”. La verdadera educación asistida por computador la hacemos todos y si no se parte de esta consigna creo que se va en contravía con lo que se predica. Damos por sentado que todos tienen la misma facilidad para leer contenidos en una pantalla y enviamos tres lecciones cada una con tres temas para ser estudiadas directamente en el computador y como docentes nos refugiamos en el argumento de que el nivel de nuestros estudiantes debe estar a esa altura. Nos olvidamos del consenso como un gran método para tomar decisiones en un proceso educativo, nos olvidamos de otras formas de adquirir conocimiento y lo peor de todo, olvidamos que todos nuestros estudiantes son diferentes y que nuestro esfuerzo como docentes no se limita solo a enviar actividades, contenidos y evaluar.