…Nunca antes, en los últimos años en Pereira, habían surgido con tanta fuerza colectivos culturales de financiación independiente en casi todas las áreas, colectivos de letras que hacen un trabajo de difusión desde la resistencia en los parques de esta ciudad…

MIGUEL ÁNGEL RUBIO (FINAL 2015)Por Miguel Ángel Rubio Ospina

Seguro, después de esta columna, la mayoría de quienes hacen “cultura” en esta ciudad saldrán a por mí, como dirían en España, y sí que saldrán, porque las elites son así, miedosillas de por sí y atacan con cuanta cosa encuentran, como quien indefenso ante un atraco, pelea contra el ladrón golpeándolo con lo que tiene a mano.

La partida de Adriana Vallejo de la dirección administrativa del Instituto de cultura y fomento al turismo ha dejado en los artistas de elite un sinsabor extraño. No se esperaba menos, deben estar temiendo por sus presupuestos asignados a través de la falacia de las becas de concertación o las convocatorias de estímulos, copia exacta, textual, de las que hace ya algunos años sacó el Ministerio de Cultura, y que al igual que este, solo ha servido para hacer de quienes participan, unos  sofisticados clientes de lo cultural, en otras palabras, un clientelismo a lo bien.

Una excepción a la regla, y eso que no estoy seguro de afirmar con total claridad esto, fue quizá la convocatoria del año 2012, que en la modalidad de novela fue ganada por un escritor imberbe, quien hoy deambula Anónimo por las calles, esperando con ansias locas que alguno le diga algo sobre su novela; lo ve uno por ahí despotricando a espaldas de quienes le dan de comer y al rato abrazado con ellos cual Judas besante a su Jesús de turno.

Nunca antes, en los últimos años en Pereira, habían surgido con tanta fuerza colectivos culturales de financiación independiente en casi todas las áreas, colectivos de letras que hacen un trabajo de difusión desde la resistencia en los parques de esta ciudad, dando micrófono y tarima a voces nuevas, emergentes y marginadas, por razones tan diversas como sus posturas políticas, sus tendencias de vanguardia, sus posiciones anti presupuesto, pero sobre todo, por ser de abajo, por ser artistas de las clases bajas, muchachos con mucho talento que no encuentran espacio en el actual Instituto, que del mismo modo que el ministerio creado en plena crisis del elefante, sirvió para amainar un poco las tormentas políticas creadas por el número 8000; y sobre todo, como pago de favores políticos.  ¿Ha puesto el Instituto Municipal de Cultura sus ojos sobre estas propuestas, que del mismo modo que nacen hoy, mueren mañana, por no tener las estructuras económicas y los respaldos que el Instituto sí le otorga a sus amigos?

No es coincidencia que se vaya a tres meses de elecciones (el superministro se fue por los mismos días con la misma excusa), en los próximos días los candidatos a la alcaldía prenden motores, y de  seguro Adriana, que no es más que una ficha política de una matriarca del poder aliada con la coalición del gobierno actual, estará planillada para colaborar con la causa, y ese favorcito se le pagará como debe ser. Por ahí unos meses antes, uno de sus lugartenientes anda encampañado. Amanecerá y veremos.

¿Realmente merece tanto elogio y panegírico editorialista Adriana Vallejo? ¿Y quiénes, y qué intereses tienen realmente quienes le escriben esos rimbombantes homenajes? Yo invito desde esta trinchera, la cual me ha marcado a mucho orgullo como un polemista independiente, que se investiguen de fondo las convocatorias, y se hagan los seguimientos del caso, verán año tras año, los mismos con las mismas, y los otros, los de allí, esperando y al margen haciendo cosas que realmente merecerían más apoyo por su relevancia comunitaria, y su lucha por hacer de esta ciudad algo menos peor de lo que ya tenemos.

Adriana entró al laberinto de la cultura con el hilo de las buenas intenciones, quiero creerlo, pero el hilo se le rompió a mitad del camino.