El oro que no brilla

Para lograr viajar a Irlanda, estos deportivos tuvieron que vender boletas, tamales, dulces; porque son muy pocas las empresas que los financian y de Coldeportes también es nulo el apoyo, ya que no son un deporte oficial.

Por: Miguel Angel López

¡Felicitaciones a los campeones mundial de patinaje en pista! Felicidades a los medallistas paralímpicos, a la selección Colombia que ha ganando unos partidos de fútbol, qué bien por Pajón y las demás medallas olímpicas. Qué orgulloso se siente el país de todos sus deportistas que tantos frutos le han brindado. Recuerden que Santos los quiere, que los colombianos los adoran, que incluso los recicladores que reblujan la basura los aman; porque se quiere y se apoya el deporte colombiano.

Momento… ¿Y dónde quedaron los equipos de ultimate? Pues como difícil ver en algún lado que la selección masculina junior quedaron medalla de plata en los WJUC (World Junior Ultimate Championship) y que en ese mismo campeonato las junior femeninas quedaron de campeonas mundiales… ¡Por segundo año consecutivo!

Mientras que en las eliminatorias para el mundial de fútbol por ganar un partido contra Chile, Caracol muestra como la gente celebra esta victoria, escasamente Telemedellín manda un camarógrafo a Irlanda para acompañar a estas niñas, y eso pues, porque el previo director de la AJUC (Asociación de Jugadores de Ultimate Colombianos), Mauricio Moore, fue a hablar para pedirles un cubrimiento en este y el otro mundial en Japón.

¿Dónde está el reconocimiento a estos deportistas? ¿La caravana al llegar a la ciudad? ¿La ancheta del Éxito? No, el ultimate como muchos otros deportes en Colombia, no es más un deporte de perros.

Estos jóvenes son reconocidos internacionalmente por su desempeño  en dicho deporte, así como los patinadores de Arroz Doña Pepa; sin embargo en el país se la pasan día a día rebuscando donde practicar. En Medellín, una de las ciudades que más lo practica en el país, el Inder le facilita canchas para practicar, unas canchas de fútbol que pueden utilizar dos veces a la semana desde las 9:00 p.m. hasta las 11:00 p.m., razón por la cual muchos no logran practicar por motivos de permiso y trasporte.

Además en estas canchas a los jugadores les toca dividirla en dos, porque practican dos equipos a la vez. Tenga en cuenta también que no siempre logran utilizarla, ya que son muchos deportes distintos a los que les prestan estas instalaciones. Y un último detalle, la mayoría del tiempo los ganadores por el espacio son, nada más y nada menos, que los futbolistas.

Colombia es un país donde la palabra deporte siempre ha significado más fútbol que una actividad física, ejercida como juego o competición, cuya práctica  supone entrenamiento y sujeción a normas. En un colegio, educación física también recae en fútbol. En los medios de comunicación, bueno, tenemos otro poquito más de fútbol.

¿Dónde está el reconocimiento del ultimate, el rugby, el fútbol americano, el atletismo? Antes veíamos mucho formula 1 ¿Y ahora? Se ve sobre tenis, patinaje; y siempre que hay olímpicos somos de pronto todos muy apasionados, ¿pero el resto de tiempo qué?

En el caso de los campeones mundiales de ultimate no solo se evidencia la falta de reconocimiento, la falta de apoyo es notoria. Para lograr viajar a Irlanda, estos deportivos tuvieron que vender boletas, tamales, dulces; porque son muy pocas las empresas que los financian y de Coldeportes también es nulo el apoyo, ya que no son un deporte oficial.

Una sociedad se conforma por política, economía, cultura y deportes, por supuesto, el problema es lo que en este país significa ser deportista. Estos equipos de ultimate no son más que un ejemplo de muchos otros que son ignorados.

Una cosa es que no sean reconocidos como deporte oficial, mas eso no quiere decir que la gente no pueda ir a ver sus partidos, a gritar con sus anotaciones y usar otra camisa amarilla con el mismo orgullo. Colombia debe ver más allá de lo que tiene en la frente, y si supuestamente nos empeñemos en sacar al país “pa’lante”, pues que se vea una mano amigable en todo lado.

De mi parte quiero felicitar a estos dos equipos, decirles que son orgullo colombiano y que qué pena que les haya tocado vivir en un país donde las personas piensan que Colombia es RCN, que el criterio no va más allá de la tienda de la esquina y donde es más importante tener BlackBerry que un libro en la mano.