EL QUE REZA Y PECA

En altos funcionarios que acuden a la fe para amparar su accionar u omisión estatal como Felipe Córdoba o Alejandro Ordoñez, al parecer siempre es mejor invocar seres celestiales que leyes terrenales que les obligan a cumplir la función pública. La separación entre fe y Estado pareciera que es un presupuesto indispensable de las democracias desarrolladas y no de repúblicas bananeras como la nuestra, en las que los principios son solo un saludo a la bandera.

Escribe / Adriana González – Ilustra / Stella Maris

El otrora entusiasta militante de las juventudes uribistas y ferviente devoto de la virgen María, de vida perfecta y que hoy se autodenomina el “independiente” Contralor General de la República, pareciera que de las andanzas ultraderechistas aprendió y apropió los métodos autoritarios, la persecución a quienes le controvierten, la intromisión en otros poderes públicos, el requerido autoelogio y por supuesto la infaltable mermelada. (Ver)

En la memoria colectiva reciente aún gira en la cabeza el elocuente discurso de Felipe Córdoba Larrarte elegido con 203 votos de Cámara y Senado de los partidos más enmermelados del país: La U, Cambio Radical, Conservador y Liberal. En su discurso de elección agradeció a sus mentores: César Gaviria -quien entre la multitud senatorial fue quien antecedió y abrió paso al elegido-, Vargas Lleras, el eterno Uribe y quien lo creería, con la lambonería de Pipe hasta Pastrana fue reconocido. Con un discurso emotivo contra lo obvio: la corrupción, el hombre prometía combatirla como sin excepción alguna lo hacen todos. (Ver)

Poco tiempo pasó y el ambicioso contralor ya estaba dando espectáculo público cuando apareció en plena pandemia en compañía de su contertulio, cuate o parcero el Fiscal Barbosa en la Isla de San Andrés anunciando lo que nadie recuerda -porque no anunciaron nada-, gracias a Noticias Uno supimos que la visita relámpago era realmente un paseo familiar de puente festivo en pleno encierro nacional. (Ver)

“Pipe” lo llaman sus amigos, entre ellos el prohijado de Patiño Amariles y excandidato a la Cámara en 2018 por el Partido Liberal Fredy Arias -que de paso sea dicho, fue el candidato del hoy diputado “alternativo” Daniel Silva, siendo este militante del Polo Democrático que para la época el partido tenía lista conjunta con los Verdes para la Cámara de Representantes en la que aclaro yo era candidata-, Fredy al que siempre Pipe le da algún cargo en las entidades públicas para las que logra ser elegido, lo ha nombrado como Contralor Delegado Intersectorial 04 (2019 y hasta hoy), en la Federación Nacional de Departamentos (2018), y en la Auditoria General de la República (2015-2016) (Ver)

La Impronta del Contralor Pipe también aloja destellos de venganza y persecución cuando se logra sentir amenazado -muy contrario a lo que afirma públicamente mostrando su nobleza: “a nadie gradúo de enemigo”. Sin embargo, parece que actúa inverso a lo que predica, hace poco en los medios de comunicación se denunció la persecución laboral que la Fiscalía -entidad en la que laboró hasta el mes de julio su esposa Marcela Yepes hija de Omar Yepes Alzate- inició contra dos de sus funcionarias en la ciudad de Pereira porque recibieron y radicaron dos denuncias ciudadanas por la posible comisión de un delito por parte del Contralor General Felipe Córdoba, las mismas fueron trasladas a los Departamentos del Cauca y de Vaupés sin mediar explicación, incluso rompiendo su unidad familiar, como lo denunció Noticias Uno.

La cola de lagarto también sale cuando asoma la cara el contralor. En el mes de octubre en medios de comunicación se denunció que Felipe Córdoba tenía su propio candidato al Senado que es el actual Representante a la Cámara por Bolívar Jorge Benedetti Martelo de Cambio Radical, extraño que el escándalo no pase a mayores cuando en los cargos públicos no se puede hacer política. (Ver)

Y favores políticos también paga a punta de nombramientos a dedo y de persecución laboral dentro de su propia institución. El caso se conoció a través del medio local “El Expreso” que denunció como el Contralor General nombró en la entidad a Ana Milena López Giraldo violando la ley -pues esta fungía como  como Representante Legal (suplente) de la empresa constructora “Óptimo Inversiones y Proyectos SAS”-, hermana de Adriana López, la propietaria de la constructora y excandidata a la Alcaldía de Pereira por el Centro Democrático en 2019 (Ver)

Pero la situación es aún más siniestra, toda vez que un funcionario de la Contraloría General en la ciudad de Pereira, presentó Acción Popular contra la empresa constructora “Óptimo Inversiones y Proyectos SAS”, en calidad de víctima como todas las personas que firmaron una Promesa de Compraventa en el proyecto “Reservas del Campo 1”, documento en el que se introdujeron cláusulas abusivas que dan autorización a la constructora de dar por terminado unilateralmente en cualquier momento la Promesa de venta con una multa del 10% o sea 16 millones de pesos y la valorización del predio que supera los cien millones queda a cargo de la constructora, situación prohibida en el artículo 38 de la Ley 1480 de 2011 estatuto del Consumidor. (Ver)

La presentación de la acción popular por parte del funcionario, en defensa de sus derechos como consumidor dio como resultado una brutal persecución laboral y sindical por parte de la Contraloría y eso que, afortunadamente el doctor Córdoba Larrarte “A nadie gradúa de enemigo”.

Las historias extrañas no terminan ahí. En el mes de noviembre la Gerente Departamental Colegiada del Valle del Cauca Lorena Ivette Mendoza Marmolejo comunicó a sus compañeros de trabajo el regalo que el señor Contralor General hacía de la IMAGEN DE LA VIRGEN DE FÁTIMA a dicha Gerencia, supongo que haciendo uso de su fervor mariana, Pipe motiva a sus subalternos a enfrentar la corrupción con avemarías y no con acciones materiales que puedan proteger los recursos públicos.

En altos funcionarios que acuden a la fe para amparar su accionar u omisión estatal como Felipe Córdoba o Alejandro Ordoñez, al parecer siempre es mejor invocar seres celestiales que leyes terrenales que les obligan a cumplir la función pública. La separación entre fe y Estado pareciera que es un presupuesto indispensable de las democracias desarrolladas y no de repúblicas bananeras como la nuestra, en las que los principios son solo un saludo a la bandera.

@adrigonco