Necesitamos una Colombia con padres con cada vez menos tapujos, tabúes, moralismos y más conciencia de la realidad social…

 

DIANA CAROLINA GOMEZPor: Diana Carolina Gómez Aguilar

El Dane decidió detener la encuesta titulada Comportamientos y actitudes sobre sexualidad en niñas, niños y adolescentes escolarizados 2016, que se divide en 6 capítulos como: características generales, entorno social, actividades, sexualidad y uso de internet. Esta se realizaba a niños de los grados sexto a once, con edades entre los 9 y 18 años, en colegios públicos y privados de Bogotá, Cali, Cartagena y que en 2014 se realizó a 99.910 jóvenes.

La decisión fue tomada a raíz de las quejas e inconformidades que expresaron los colegios y asociaciones de padres de familia, que consideran que el lenguaje empleado en las preguntas que se formulan a los niños es inapropiado y que, además, los incita a prácticas sexuales.

Independiente de la encuesta, ¿no resulta conveniente o adecuado llamar a las cosas por su nombre? ¿Desde cuándo el pene no se llama pene? ¿O desde cuándo ‘vagina’ es un término inapropiado para referirse a los órganos genitales internos de la mujer, que se extiende desde la vulva hasta el útero?

Inapropiado que los padres de familia y rectores de los colegios inconformes con la encuesta estén subestimando el conocimiento corporal de los niños. La exploración genital es una cuestión humana que se realiza a temprana edad, incluso en edades inferiores a las de los niños encuestados.

“Los comportamientos sexuales comunes en la infancia, en niños menores de 4 años son: explorar y tocarse las partes privadas, en público y en privado. Frotarse las partes privadas (con la mano o contra objetos). Mostrar las partes privadas a otras personas. Tratar de tocar los pechos de las madres u otras personas. Quitarse la ropa y querer estar desnudo. Tratar de mirar cuando otras personas están desnudas o desvistiéndose (por ejemplo cuando están en el baño). Hacer preguntas acerca de su cuerpo (y el cuerpo de otras personas) y las funciones corporales. Hablar con otros niños de la misma edad acerca de funciones corporales como ‘popó’ y ‘pipí’”: The Nationald Child Traumatic Stress Network.

Peor aún, inapropiado que estén desconociendo las alarmantes estadísticas que dejan en evidencia que el rango de edad para embarazos adolescentes está entre los 10 y 14 años. Así que, apoyados en eso, los niños están iniciando vidas sexuales a temprana edad y es apremiante brindar la información y educación adecuadas.

¿Cómo se abordan entonces las problemáticas sociales si no es llamando las cosas por su nombre? Es necesario que los padres se hagan conscientes de la realidad que atraviesa un país donde “el 6,2% de los niños, niñas y adolescentes que han tenido relaciones sexuales, informan haber sido forzados a tenerlas sin desearlo”. Un país donde las tasas de abuso sexual a niños y niñas menores de edad aumentan en un 12% anual.

No es posible que sigamos siendo una sociedad que cree que estos fenómenos no están ocurriendo en el país o que les suceden a otros, pero no suceden en nuestras familias. No podemos ser una sociedad que desconoce que entre enero y agosto del año 2015 se efectuaron 12.612 denuncias de abuso sexual. 2.000 más que los reportados durante el año 2014, esto quiere decir que hay 52 personas abusadas sexualmente al día en el país y ocho de cada 10 son niñas, según Medicina Legal.

Se hace urgente y necesario que la pedagogía de la sexualidad empiece por los padres de familia. Seguramente habrá que encuestar a los padres en primer lugar, sobre la educación y la comunicación que están brindando a sus hijos.

La desinformación y la carencia de conceptos y conocimiento de las estadísticas en los adultos o directos responsables de los niños  -que tanto alarman a las instituciones que trabajan este fenómeno social- hacen que desconozcan el tamaño de la necesidad por educar a la infancia en el tema ‘sexualidad’ y así evitar que las tasas sigan creciendo de manera acelerada.

Necesitamos una Colombia con padres con cada vez menos tapujos, tabúes, moralismos y más conciencia de la realidad social, de las problemáticas que se están presentando en la población infantil.

Que los núcleos familiares sean un apoyo para las campañas, proyectos, programas, planes y demás actividades realizadas por las instituciones y no una piedra en el zapato para el desarrollo del país y el crecimiento de niños, niñas y adolescentes que están en un entorno distinto al de las generaciones anteriores, cosa que no está mal, el mundo siempre ha estado en constante evolución y con él, el desarrollo humano.