A diferencia de los adagios populares que se han creado en las calles, la jornada única no es una jornada complementaria, no es una jornada extendida, no es una estrategia para el uso del tiempo libre y no es voluntaria.

 

Por: Hernán Augusto Tena Cortés

En la actualidad, son muchas las diferencias que giran alrededor de la educación y los actores que la componen. Diferencias porque al hacer un análisis surge la pregunta de si es un problema generalizado o un conflicto de intereses. Parafraseando un poco a Noam Chomsky, quien en pocas palabras sintetiza lo que hoy se vive en educación y haciendo énfasis en la jornada única, que podría ser un fenómeno que ilustra su síntesis.

Contratos inestables, profesores temporales, flexibilización laboral, sobrecarga de trabajo, salarios injustos, escasa participación de la comunidad en la toma de decisiones, aumento de puestos administrativos y burocráticos, autoritarismo y exclusión, jóvenes sometidos a la presión, cursos superfluos, precios cada vez elevados, estudiantes que se limitan a tomar apuntes y a recitarlos de manera literal a la hora de la evaluación.

En contraste con lo anterior, desde el Ministerio de Educación Nacional existen los lineamientos para la implementación de la jornada única en Colombia. Además, también se encuentra respaldo en los decretos 501 de 2016, 2105 de 2017, 1075 de 2015 y en el artículo 85 de la ley 115 de 1994, que  hace mención a una sola jornada diurna.

Así entonces, el Ministerio de Educación Nacional,  establece que:

Una mayor duración de los estudiantes en las instituciones educativas contribuye al mejoramiento de la calidad, ya que se cuenta con más horas de clase para el fortalecimiento de competencias básicas y para la realización de otras actividades que les permiten seguir potenciando sus competencias.

Además, se evidencian como objetivos de la jornada única, aumentar el tiempo dedicado a las actividades académicas en el establecimiento educativo; fortalecer en los estudiantes matriculados, en cualquiera de los grados de los niveles de básica y media, la formación en las áreas obligatorias y fundamentales; mejorar la calidad educativa y favorecer y fomentar un mayor uso del tiempo dedicado a actividades pedagógicas.

En contraste y a diferencia de los adagios populares que se han creado en las calles, la jornada única no es una jornada complementaria, no es una jornada extendida, no es una estrategia para el uso del tiempo libre y no es voluntaria.

Por otro lado, son cuatro las condiciones para la implementación de la jornada única así:

  • Infraestructura educativa disponible y en buen estado.
  • Un plan de alimentación en la modalidad almuerzo.
  • Recurso humano docente necesario.
  • Funcionamiento regular y suficiente de los servicios públicos.

Por último, en referencia al marco legal, se encuentra que la asignación académica de los docentes sigue siendo de 20 horas efectivas de clase a la semana para preescolar, 25 para primaria y 22 para secundaria. Además, el artículo 2.3.3.6.1.4 del decreto 501 de 2016 establece que la jornada única se puede implementar de manera paulatina por grados, ciclos o niveles de formación.

Sin embargo, el Sindicato de Educadores de Risaralda, respaldado por la Federación Colombiana de Educadores, considera que aún no hay condiciones y tampoco garantías para la implementación de dicha jornada en las instituciones educativas del Departamento de Risaralda.

Lo anterior ha generado importantes diferencias entre las comunidades. Pues en conversaciones con algunos padres de familia, ellos manifiestan el interés por la implementación de esta jornada; dicen que a sus hijos se les reduce la cantidad de tareas, que además no tienen que preocuparse por el almuerzo y que les parece muy importante que estos permanezcan más tiempo en el colegio, puesto que llegan cansados a casa y se exponen menos tiempo a los riesgos de las calles. Terminan agregando, que dadas sus condiciones socioeconómicas, padres y madres deben laborar para poder satisfacer las necesidades familiares y que la jornada única contribuye a facilitar dicho requerimiento.

Por otro lado, en conversaciones con los secretarios de educación de Pereira, Dosquebradas y algunos rectores del Departamento de Risaralda, se encuentra en común que la implementación de la jornada única es una directiva ministerial que ellos están obligados a cumplir siempre y cuando se den las condiciones.

En ese sentido, han evidenciado que en las instituciones que ya se empezó, se hizo de manera paulatina y garantizando el cumplimiento de las cuatro condiciones establecidas con anterioridad. Ellos exponen que hay establecimientos que fueron diseñados con la infraestructura básica para satisfacer el cumplimiento de la Jornada Única (Deogracias Cardona en Pereira y Bernardo López Pérez en Dosquebradas) y que si bien hay ajustes por hacer, se puede iniciar de manera gradual como lo establece artículo 2.3.3.6.1.4 del decreto 501 de 2016.

Leonardo Fabio Granada, secretario de Educación de Dosquebradas, agregó el ejemplo del colegio Cristo Rey, puesto que este inició la implementación de la Jornada Única, pero en el camino se evidenció el no cumplimiento del funcionamiento regular y suficiente de los servicios públicos y lo anterior ocasionó la suspensión de dicha implementación.

En contraste, también se tuvieron conversaciones con algunos estudiantes de Pereira y Dosquebradas, algunos de ellos personeros, y manifiestan que están de acuerdo con la jornada única, siempre y cuando se cumplan la totalidad de las condiciones.

Reconocen, además, que si bien los almuerzos podrían ser mejores, estos sí satisfacen sus necesidades al menos de manera básica, que las tareas sí disminuyen y que les queda menos tiempo para exponerse a las actividades superfluas que se encuentran en las calles.

En esta población se evidencia una polarizacón marcada y, quizá, unos sentimientos cruzados. Por último, en común se encontró, la creencia de una jornada única con el fin de abrir un espacio para hacer tareas o para adelantar actividades de educación física y artes, información que carece de marco legal.

Finalmente, en conversaciones con algunos docentes sindicalizados y no sindicalizados, ellos exponen que no hay cumplimiento de condiciones mínimas, tampoco de garantías laborales y que los cambios bruscos en los horarios, van en detrimento de sus actividades en contra jornada.

Además, les preocupa la pérdida de población en los establecimientos que deben prescindir de una de las jornadas (mañana o tarde) para poder implementar la jornada única. Cabe resaltar que aún se está en espera de las declaraciones solicitadas a directivos sindicales a nivel municipal y departamental.

Se puede concluir, entonces, que alrededor de la Jornada Única hay varios frentes y puntos de vista desde cada actor educativo. Además, que ya está el marco legal y que esta es una directiva ministerial que parece no poderse negociar, lo que conduce a pensar que no es un problema generalizado, pero sí un conflicto de intereses protagonizado por padres, estudiantes, directivos docentes y docentes. ¿Cómo entonces podrá el Ministerio de Educación Nacional dirimir este conflicto?

Twitter: @Hernan_Tena

Correo: heteco2010@gmail.com

 

Referencias

Lineamientos para la implementación de la Jornada Única en Colombia durante 2018

Chomsky, Noam. El neoliberalismo tomó por asalto las universidades

Decreto 1075 de 2015

Decreto 501 de 2016

Decreto 2105 de 2017

 Ley 115 de 1994