Respuesta a la columna de Hernan Roberto Meneses Marin

Diario la Tarde, lunes 14 de julio.

MIGUEL ANGEL RUBIO (DER)2Por: Miguel Ángel Rubio* 

Y hoy, como nunca en la historia de las universidades pereiranas, la UTP, patrimonio educativo de esta ciudad, quizá el único, pues la Universidad Católica es un negocio de la iglesia, y la Universidad Libre, baluarte de las élites francmasónicas de esta ciudad, había develado tanto su crisis, como en su momento de mejor desempeño.

Las cifras podrán sostener el cañazo que se les venga en gana y quizá algo de cierto tengan, y también sirvan para justificar muchas malas políticas, muchos malos funcionarios, muchos malos directivos, muchos malos profesionales (eso es lo que más duele) y muchos malos dirigentes. Sin embargo, allí sigue la UTP, como ese volcán dormido, que espera y espera para eructar toda su  virulencia.

Nunca como hoy, la UTP está más polarizada, politizada, expoliada y amenazada. Ni siquiera el amnésico rector, otrora líder estudiantil de la izquierda radical, había llevado a extremos como los de los últimos años, la confrontación ideológica en esta alma mater, ni había irrespetado tanto a dos instancias que parecen hoy ser de segunda categoría para el doblemente ingeniero Arango, los estudiantes y los profesores. Con una representación de cerámica en el CSU, con una planta docente sin garantías laborales, y con un presupuesto que se ve en infraestructura, sí, en mucha burocracia, también, en mucha pared pintada (hasta más), la gran panacea en la que quieren convertir la tal marca UTP, que sacrificó el logo clásico, metafísico y tradicional por el marketing,  no es sino retórica, y de esto Luis Enrique sí sabe.

“Ciencia y técnica al servicio de la humanidad, tuteladas por la libertad” reza el otrora escudo de la Tecnológica, que muchos profesionales egresados portamos con orgullo el día de nuestro grado. Quisiera preguntarle hoy al Rector y a su nuevo quintacolumnista, mi gran amigo HR Meneses,  ¿dónde queda eso de la libertad? Esto cuando a los líderes estudiantiles, muchos de ellos representantes en instancias directivas y académicas, los amenazan plumíferos grupos armados de beneplácito estatal y la universidad emite tardíos comunicados oficiales  manifestándose en contra, garantizando el derecho a la vida, la libre locomoción, la educación, y la diferencia, en una universidad que se dice al servicio de la Humanidad.

Quiero saber, señor rector, sin la esperanza de su respuesta (no soy tan poderoso ni leído como para inquietarle) en qué aporta al “bilingüismo” el instituto paralelo llamado ILEX, que usted tanto defiende, cuida y consiente como la joya de su corona, cuando está demostrado su fracaso como método de enseñanza de la lengua extranjera. ¿Qué universidad seria del mundo obliga a un estudiante a hacer dos carreras por separado inscribiéndose solo en una? Jodiendo, bien sea, la primera, la que el joven bachiller con esfuerzo e ilusión ha escogido, ha matriculado y ha estudiado con todas sus contrariedades, o bien sea la segunda, que está por fuera de su pénsum científico, que no dialoga con su pertinencia profesional,  y para la que no tiene tiempo de estudio por razón a lo absurdo del sistema en el que fue concebido este instituto.

Tengo mis profundas diferencias ideológicas con los líderes estudiantiles de la UTP, y ellos lo saben, sin embargo, y a pesar de eso, hoy me siento también amenazado como ellos, por las Águilas Negras (de aquí lo de plumíferos), y no porque mi nombre haya aparecido allí,  pues ya no soy estudiante de la universidad, sino, porque además, es una amenaza al pensamiento diferente, a la lucha por otros medios (válidos, hoy más que nunca en este circo de país). Es una amenaza a la libertad, la del escudo de la universidad, una amenaza a la vida, el más importante de los derechos (quizá no para Zuluaga, para quien el derecho más importante es el voto, así sea de muerto).

Hoy, en la UTP, a la que extraño con la nostalgia del estudiante egresado, es un cable de alta tensión, el que se acerque con una ideología distinta puede morir electrocutado en sus convicciones.

 O qué significan los torniquetes electrónicos que se pretenden instalar en las entradas de la universidad,  eso es la cooptación y la inmovilización por un ente público (de todos) y el incumplimiento de una Constitución que consigna que la movilización por todo el territorio nacional es libre.

Para mi apreciado amigo HR Meneses, Luis Enrique podrá ser: “soldado y generalísimo, es su impronta, capitán de mil batallas, es un Yepes, el de #miselección, guardameta y cabeceador en el área contraria”  (citado en el diario La Tarde del lunes 14 de julio) pero para la realidad paralela al fútbol, es un Neymar, con la columna vertebral rota, que generó mucha expectativa y poco buen fútbol.

Por la UTP pública, por la diversidad de pensamiento, por la confrontación ideológica respetuosa por la vida y la libre locomoción, no más amenazas en la UTP.

*Licenciado en Español y Literatura. UTP.