Quiero sentar mi opinión sobre la actitud pasiva con la que el gobierno admitió esta legislación aun cuando en 2012 la Contraloría emitió una advertencia al Ministerio de Medio Ambiente sobre los peligros de esta técnica.

 

FRACKING

 

 

 

 

 

 

 

LEANDRO TOROPor: Leandro Toro Valencia

Un país  en vías de desarrollo pareciese que debe tomar los vicios y males de aquellos de primer mundo. Si no son las marcas elitistas e inservibles que compiten con el producto local, entonces son las técnicas más criticadas y obsoletas que el primer mundo pueda vender al tercero. En el país ya se aprobó el Fracking o la explotación de hidrocarburos mediante fraccionamiento por inyección hidráulica, el mero nombre pone la piel de gallina, e indiscutiblemente lo último en lo que se pensó fue en el medio ambiente.

La técnica no es nueva, así como tampoco sus daños al ecosistema donde se aplica. Envenenamiento de fuentes de agua con elementos radiactivos, temblores en la zona de exploración o emisión de tóxicos a la atmósfera; todas realidades que hoy nos tienen sufriendo las consecuencias del cambio climático. Muchos defensores de la técnica dicen que son mitos, pero la realidad los desmiente tajantemente.

Su proceso y sus daños al medioambiente son el tema principal de decenas de foros y artículos y sobre éstos no ampliaré. Quiero sentar mi opinión sobre la actitud pasiva con la que el gobierno admitió esta legislación aun cuando en 2012 la Contraloría emitió una advertencia al Ministerio de Medio Ambiente sobre los peligros de esta técnica.

Me pregunto si pesaron más los argumentos de las empresas que explotarán los pozos que las evidencias de ambientalistas, realidades de Texas y Ohio donde han causado múltiples daños y la acción de Francia de prohibir esta práctica por su eminente peligro.

El país enfrenta sequías que tienen múltiples factores, entre ellos la actividad petrolera y el cambio climático. Además estamos situados en una zona de actividad sísmica permanente, sin mencionar que la mitad del país es de zona montañosa. ¿No es acaso un escenario para el desastre?

Expertos afirman que el agua residual de esta técnica es contaminada con elementos tóxicos para los humanos, agua que se filtra en las corrientes subterráneas. Misma agua que  beberán nuestros compatriotas que mueren de sed en muchas partes del país. Si aquí no se muere de falta de agua, se morirá por envenenarse con la poca que se encuentre.

Una traición a la patria, a nuestros ecosistemas, al medio ambiente, a nuestras personas más necesitadas, a nuestra soberanía, esa que tanto se jactan de defender. Al aprobar esta técnica en nuestro país por el orden jurídico no queda más que la movilización social para echar para atrás algo que nos afecta a todos, directa o indirectamente.