Lo último es que el virus zika, fabricado en el laboratorio Oxitec del Brasil cuando buscaban un mosquito genéticamente modificado para controlar plagas, ha obligado a muchas mujeres en gestación a suspender sus embarazos porque contrajeron el virus y es probable que sus hijos nazcan microcefálicos.

 

Libardo-García gallegoPor Libardo García Gallego

1. Esta es una forma de forzar la suspensión de los embarazos o inducir al aborto por malformaciones del feto. Todo aceptable, legal, quizás no para los fundamentalistas religiosos.

“Oxitec es propiedad de Intrexon, que es propiedad del multimillonario Randal J Kirk. Intrexon está desarrollando tecnología que utiliza la biología sintética, o la ingeniería biológica, para realizar ‘avances’ en múltiples campos, desde productos farmacéuticos a plantas y animales modificados genéticamente. La compañía tiene acuerdos de desarrollo con AquaBounty, que a su vez produce salmón modificado genéticamente”, artículo de Cristina Gonzáles Quintana

2. El reconocimiento del derecho que tiene toda persona, hombre o mujer, a vivir conforme a su preferencia o necesidad sexual es una conquista legítima que tenemos que respetar y defender. Está por legalizarse el matrimonio igualitario y la adopción de niños y niñas por parejas homosexuales. El movimiento LGTBI ha sido aceptado socialmente y no puede ser discriminado, satanizado u objeto de desplantes burlescos.

Con el tiempo esto redundará en un freno al crecimiento poblacional, no tan cruel como las guerras montadas con el mismo fin. Una pareja homosexual va a reemplazar los hijos naturales que no puede tener por hijos adoptados, sacando del abandono o de la frustración a muchos niños y niñas cuyos padres son irresponsables o viven en situación paupérrima.

Más que la decisión política de garantizar a toda persona el derecho al libre desarrollo de su personalidad y de su sexualidad, quizás lo que se buscaba engañosa, aunque acertadamente, era un método de control natal más seguro que Ogino, la T, el condón, la píldora, el diafragma, la inyección y otros métodos anticonceptivos que han contribuido a disminuir el crecimiento poblacional. Hoy está claro que Malthus tenía razón en cuanto a que el planeta tierra es incapaz de producir alimentos para una población infinita. Esto sin tener en cuenta la propiedad sobre los medios de producción, los cambios climáticos y los irreversibles daños causados por el no planificado desarrollo económico (industrial, agrícola, ambiental).

La garantía de estos derechos sirve ahora para enfrentar la ignorancia e  irracionalidad humana que  en vez de procrear con responsabilidad, recurre a justificaciones sofísticas como: “Cada hijo que nace viene con el pan bajo el brazo”, “Necesitamos muchos hijos para que nos ayuden a llevar la obligación y nos cuiden cuando estemos viejos”. Igualmente, desde el antimalthusianismo se justifican los altos índices de natalidad porque  “precisamos de una clase proletaria bien numerosa para hacer la revolución y cambiar este sistema injusto” y “Este planeta puede soportar y alimentar fácilmente 20 o más veces la población actual”.

En otra oportunidad podemos hablar de la desnutrición como otro freno al crecimiento demográfico. Por ahora podemos concluir que sacando a los homosexuales de sus closets disminuirá el crecimiento vegetativo de la población, hecho que puede postergar por un rato la desaparición del planeta.