A la situación del Diamante de Béisbol muy pocas personas le prestan el interés que merece. Aunque la Liga Risaraldense de Fútbol (LRF) presente todos los argumentos posibles, fue un espacio ideado para el deporte de la pelota caliente, le disguste a quien le disguste.   

 

Por: Carlos A. Marín

Preocupante, así es la situación del escenario construido para los Juegos Nacionales de 1974 realizados en el Eje Cafetero. Más de 40 años después surge una disputa acerca de quién debe usufructuar el lugar, si la Liga Risaraldense de Fútbol, o su similar de béisbol.

Cuando se realizó el documento periodístico sobre la situación tan compleja del sitio, se hizo de manera juiciosa, cuidándonos de no caer en parcialidades; sin embargo, no se necesita mucho para entender que los niños, niñas y adolescentes que quieren practicar béisbol en el departamento no tienen dónde hacerlo.

Uno de los argumentos presentados por la gente del fútbol, es que hay otras ligas como la de rugby que entrenan en canchas de fútbol. Claro, se puede refutar aludiendo a que en los nacionales del 74 no se construyó un campo de rugby, como sí ocurrió con béisbol, además que las condiciones del terreno para un deporte u otro cambian.

Otro de los argumentos, aún sin contemplarse en muchos materiales periodísticos que se han publicado, consiste en afirmar que béisbol no presentó propuesta deportiva cuando se le solicitó. En ese caso tienen toda la razón, la propuesta de béisbol no estaba sobre el papel, estaba en las canchas del Parque El Oso (Cuba); en la cancha del Lago La Pradera  (Dosquebradas); y en la cancha del sector de El Dorado, todas de fútbol, señores.

Béisbol no es una liga de papel, desde su personería jurídica ha logrado despertar el interés en colegios públicos, en privados e incluso en los niños, niñas y adolescentes que no están acostumbrados a ver fútbol como muchos de nosotros, con pasión. Esos niños tal vez quieran encontrarse en otros deportes.

Del otro lado, independiente si el  representante de la LRB es Denis Darío Correa, con quien existe una rivalidad desde la LRF, por su manera de hablar y de pedir insistente e incansablemente ser escuchado, el campo debe ser devuelto al béisbol. Aún cuando Correa no pudiera estar en el cargo, la responsabilidad del municipio a través de su Secretaría de Recreación y Deportes, es llegar a un acuerdo para que esta liga pueda obtener la administración del escenario.

Señores del fútbol, no me vengan a decir que tenemos la peor liga departamental del país por falta de escenarios para este deporte. De aquí han salido buenos prospectos para el balompié nacional.

Luis Duque, director ejecutivo de la liga del fútbol, a quien conozco desde el colegio Calasanz, y sé que ha trabajado de manera responsable, respetuosa y profesional por el fútbol, le pido que piense en el béisbol.

El Diamante, ese al que nadie le ‘para bolas’, a excepción de estas dos ligas, le ha servido al fútbol por más de 40 años. El mismo José Heriberto Izquierdo Mena, quien recientemente ganó la bota de oro en Bélgica como mejor jugador de dicha liga, entrenó allá, en ese sitio, en un terreno escabroso, donde se mezclaba la arena con la tierra.

Recuerdo que entrenar en El Diamante para muchos de nosotros suponía pensar en un tipo de guayo diferente, que resistiera lo pesado del terreno; la liga de fútbol, siete años después, le está metiendo ‘mano’ en medio de esta compleja discusión.

El señor Arpidio Escobar, a quien admiro, no por su gentileza y manera de expresar desacuerdos, sino por lo que ha hecho con el fútbol,  ha intentado hacer ver a quienes escribimos sobre la situación de El Diamante, como amigos del béisbol y de manera disimulada como enemigos del fútbol. Pues no, don Arpidio, no soy ni amigo ni enemigo de ninguno, es mi trabajo desde el oficio de periodista propender por la justicia, y en este caso la LRF tiene en su administración tres canchas de fútbol; béisbol no tiene ninguna. ¿Es justo?

Una respuesta que se puede dar es que fútbol tiene la disposición de compartir el escenario. La pregunta que se puede repetir es: ¿no es el béisbol un deporte que requiera de un campo con características especiales? Si béisbol les está haciendo la misma propuesta, ¿ustedes por qué no ceden?

A esta situación no le podía faltar el factor gobierno; es que es una grosería que desde la Alcaldía local hace décadas no se haya definido quién es el administrador principal de El Diamante de Béisbol. Ni qué decir de Carmen Julia Gutiérrez, directora de la Corporación Deportiva de Pereira (CORDEP), quien desconocía en su momento que existía un documento donde se le confería la responsabilidad a Harold Campos (anterior director de la Cordep) para celebrar el único contrato que existe entre la corporación y fútbol, el único papel que autoriza a la LRF para que en este momento adelante obras en el predio. Ahora el documento apareció y más que aclarar, deja ver incoherencias.

Sin embargo, dicho contrato no hay quién lo vigile, porque aunque la corporación es la dueña del escenario, no es quien lo administra, y desde el municipio no se ha resuelto la situación. ¿Tiene piso jurídico el contrato? Sí lo tiene, ¿quién es el responsable de hacerlo cumplir? Hasta ahora se ha incumplido por algo más de un año. La corporación ha incumplido y la liga de fútbol también. ¿Qué pasará?

Finalmente, en algo estoy de acuerdo con don Arpidio Escobar. La Corporación Deportiva de Pereira se debe acabar; pero don Arpidio, quienes amamos el fútbol sabemos que el deporte rey no muere, que cediendo un escenario deportivo se puede buscar otro, que el fútbol reinará sin El Diamante de Béisbol.