Es indiscutible que hay grandes poderes en las empresas que tienen su soporte en internet y en aparatos tecnológicos, y en tiempos como los nuestros donde el poder ya no reside en los medios sino en la información, este tipo de cambios son beneficiosos para empresas tradicionales que han tenido que jugar bajo multitud de formatos de negocio desde su aparición en la última década del siglo pasado.
Por: Leandro Toro Valencia
Microsoft recién anunció que para el próximo año su servicio de mensajería instantánea se fusionaría con su recién comprado producto Skype, un servicio de videollamadas que ha cobrado gran popularidad desde su lanzamiento en 2003. Es indiscutible que la noticia toma a más de uno por sorpresa pues Windows Live Messenger ha sido el servicio de mensajería instantánea más popular desde el despliegue de estas herramientas de comunicación unipersonal, además porque el cambio es grande, ya que el énfasis de Skype no es la mensajería instantánea (chat) sino las videollamadas.
¿Que si los intereses económicos de Microsoft siguen intactos después de este drástico cambio? Bueno, eso es indiscutible pues más que tener una marca tiene el servicio, y encima de ello tienen un gran monopolio cubriendo gran parte de los usuarios que usan este tipo de servicio. Lo que hay que preguntarse es si la costumbre podrá más que la novedad, o si por el contrario se empezará a difundir de gran manera la cultura de las videollamadas. Cabe aclarar que Skype también tiene el servicio de chat, pero muchas veces uno se siente incómodo sólo chateando en un software de videollamadas.
Microsoft se ha tomado muy en serio la renovación de todos sus productos, ya lo hizo con Hotmail, que después de 16 años de estar prestando su servicio ahora se convierte en Outlook, otro producto bandera de Microsoft que no tenía la popularidad de Hotmail, pero que decidieron fusionar en pro de mejorar la marca. ¿Qué está generando esta revolución en Microsoft? Es indiscutible que hay grandes poderes en las empresas que tienen su soporte en internet y en aparatos tecnológicos, y en tiempos como los nuestros donde el poder ya no reside en los medios sino en la información, este tipo de cambios son beneficiosos para empresas tradicionales que han tenido que jugar bajo multitud de formatos de negocio desde sus apariciones en la última década del siglo pasado.


