Hacia una generación de semihumanos

Nicholas Carr, científico citado por Diego Arias Serna en su artículo “Valle del silicio, donde se cambia el mundo”, publicado en La Crónica del Quindío, el domingo 24 de enero de 2016, dice: “Las herramientas de la era digital engendran una cultura de distracción y dependencia, una subordinación irreflexiva que acaba por restringir los horizontes de la gente”.

LIBARDO GARCIA GALLEGOPor Libardo García Gallego

Cuando lo trivial nos invade, parece que perdemos el control de lo esencial”. En otras palabras, hacia allá nos llevan la Electrónica, la Mecatrónica y la Informática, ciencias empeñadas en construir robots similares a los seres humanos.

Del área de las Humanidades citemos solo dos sociólogos: Zigmunt Bauman: “Todo se está haciendo cada vez más etéreo…  Deberíamos tener un modelo de sociedad global, de economía global, de política global… En vez de eso, lo único que hacemos es reaccionar ante la última tormenta de los mercados, buscar soluciones a corto plazo, dar manotazos en la oscuridad…La educación parece abandonar la noción del conocimiento útil para toda la vida para sustituirla por la noción del conocimiento de “usar y tirar”. Y Manuel Castells afirma que el 80% de la información mundial está contenida en Internet y las instituciones educativas están preparando “objetos sumisos”, pues ya la escuela no transmite los valores que los niños necesitan para aprender a vivir en sociedad.

Las ideas precedentes promueven diversas especulaciones acerca de  los cambios que se están produciendo en la sociedad actual, conducentes hacia una nueva esclavitud o hacia una evolución insospechada de los humanos.
Si lo único que importa es saber manipular cosas sin importar por qué y para qué fin, dejando de lado las nociones ontológicas, la historia de la vida anterior, el origen y la evolución humanas, dizque porque estos conocimientos son innecesarios para vivir, entonces la Historia, la Filosofía, la Antropología, las Humanidades en general, van cayendo en picada. Los dueños del Internet y de toda la parafernalia informática van a imponer sus modos de pensar al resto de los “humanos”: el mundo fue, ha cambiado y es tal como ellos lo interpretan, no se admiten alternativas.

La cuestión se agrava con la incorporación al cuerpo humano de piezas metálicas o extrañas al organismo, seguramente muy valiosas y útiles para prevenir o curar enfermedades, pero muy peligrosas cuando son chips con información amañada o manipulada según los intereses de sus constructores. Todo esto nos indica que vamos hacia una generación de semihumanos o de robots humanoides, con enormes capacidades para movernos, para repetir, para proyectar, para producir, pero carentes de los valores, de los sentimientos, de los cuales los humanos nos ufanamos actualmente.

Los amos del planeta, los dueños de las riquezas terrícolas, serán los únicos humanos tradicionales que podrán sobrevivir, ellos ya tienen todo bajo control para orientar la evolución del resto de los nuevos robots o cuasi humanos; podrán vivir a sus anchas donde lo prefieran, pues contarán con un mundo de esclavos a su servicio, carentes de autonomía para todo. Estos podrán ser programados para resistir el calentamiento global, para sobrevivir con pocos alimentos, ni tendrán que rebelarse ante las “injusticias” de sus amos, ya que esta aplicación no existirá en los chips implantados.