Foto Geraldine Washington no sólo carece de autoridad legal para una intervención militar en Siria. Carece de autoridad moral. Estamos hablando de un gobierno con un historial en el uso de armas químicas contra personas inocentes

Por: Geraldine Martínez  

40 Años después del asesinato de Allende, el Congreso Norteamericano decide bombardear a Siria, con el pretexto de unas tales armas químicas de un gobierno que las utiliza contra la población. Hace 40 años, antes de que Obama invada Siria, Nixon también está invadiendo Chile y Vietnam, con la excusa del fantasma del comunismo el cual supuestamente atentaba contra los civiles en ese entonces. Los propósitos y causas, digámoslo, muy parecidos, por no decir los mismos: un pensamiento expansionista a todo costo, el desemboque de la razón irrazonable e inhumana víctima de sus propios gigantes molinos hechos con sierras cortantes, acabar con los gobiernos que no se unen en un universalismo de “democracias” paramilitares, sembrar terror y posicionarse ellos mismos y frente a los demás como los dueños del mundo, económica, política y geográficamente. Al igual que con ello, los métodos los mismos, con apenas unas pequeñas variaciones situacionales: excusas de lucha contra el terrorismo, el narcotráfico, las armas químicas, el comunismo, los “malos” gobiernos, en general una avanzada de “la liga de la justicia” contra la maldad y el desequilibrio del mundo. 

Tal vez uno de los hechos (macro) políticos que debamos recordar con admiración en este 11 de septiembre sangriento y lamentable para la comunidad humana, sea el hecho de que en el 2008, después de tantos años de una Latinoamérica sumisa y callada, el gobierno bolivariano de Hugo Chávez decida retirar el embajador norteamericano de territorio venezolano, y a la vez,  llamar al embajador venezolano a retornar a su patria. Un hecho, sin dudas, no ingenuo y que, de manera simbólica, y por ello también real, manifestaba una posición clara frente a las políticas expansionistas y guerreristas de los EUA. Por ello, cuando para algunos es raro que desde acá se apoyen las luchas de los pueblos al otro lado del mundo, hay que decirles y recordarles esta larga historia, relativamente larga, de las estrategias utilizadas por los Estados (Unidos) fascistas para invadir y acabar con cualquier manifestación o población, allá o acá, que interfiera en sus ansias de poder destructivo y para seguir aumentando una producción desmedida e inútil, que alimenta esta absurda rueda de destrucción y este infeliz sistema productivo, político y social. 

¿Con qué derecho y con qué moral piensa EEUU que puede invadir cuanto pedazo de tierra, cuanta población se le venga en gana? “Washington no sólo carece de autoridad legal para una intervención militar en Siria. Carece de autoridad moral. Estamos hablando de un gobierno con un historial en el uso de armas químicas contra personas inocentes más prolífico y mortal que las meras acusaciones a que se enfrenta Al-Asad formuladas por el complejo militar-industrial de gatillo fácil occidental, decidido a sofocar una profundización en las investigaciones antes de atacar”, nos dice Wesley Messamore haciendo un estudio detallado de los ataques químicos que EUA ha hecho contra muchas poblaciones en el mundo entero.

¿Por qué no atacan entonces a Monsanto, que es sin duda uno de los ataques químicos y genéticos más despiadados e inconsecuentes contra la humanidad? Guerras disfrazadas y pintadas con eufemismos y palabras ruidosas para callar los verdaderos brotes de libertad y conciencia de los pueblos.

En contra de todo esto, la voz, los pueblos, las comunidades, los cuerpos y las conciencias nos levantamos, nos afirmamos, afirmamos también nuestro poder. No un poder universal, que quiera conquistarlo y adueñarse de todo, no importando cómo, maquiavélicamente; no. Afirmamos un poder de manifestación y expresión, de construcción de realidades comunitarias, un poder de lo “más pequeño” que sin embargo se construye y se piensa cósmicamente. No necesitamos de libertadores, héroes, ni ligas dela justicia, que bajo estas proposiciones dizque “bondadosas y generosas” intentan borrar nuestros sentidos de lo justo, de lo humano, delo vital en general.

Que los pueblos se liberen, sí; que las personas dejen de ser esclavas, por supuesto; que en este mundo quepamos todos, desde lo libertario, lo tolerante, la común-unidad, lo respetuoso con la Tierra y todo lo vivo, sí. Por ello, y por nuestros demás propósitos libertarios y justos  hoy, como siempre, hacemos vibrar las palabras e intenciones de Allende cuando decía: “Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos”.