Identidad y religión

LEO TOROEntonces, que aquí con dineros públicos se auspicien parcialmente algunas actividades de semana santa no es motivo de escándalo ni de desaforo, por muy en contra que estemos algunas personas de estos actos, y me incluyo, ya por otras razones ideológicas.

 

Por: Leandro Toro Valencia

Acabamos de salir de una las semanas más sonadas del año. La semana santa es para todos los católicos un tiempo especial para demostrar su fe y devoción hacia la religión católica y conmemorar a través de rituales y procesiones una serie de actos simbólicos importantes dentro de estas creencias. La religión, sea cual sea, hace parte de la identidad de cualquier sujeto y de sus construcciones mentales que le generan algo en qué creer, una razón de vida, un oriente de cierta manera. Sin decir que la religión sea lo único que edifica la identidad de un ser humano, como algunos sacerdotes aficionados quieren hacérnoslo pensar.

Como parte de la identidad de los sujetos y un acto que es colectivo, los actos de semana santa hacen parte de nuestra cultura, seamos ateos, agnósticos, no practicantes o simplemente nos valga cinco centavos. Los actos de semana santa son de esas expresiones que se mantienen vivas a través de los años y es nuestro deber como ciudadanos en ejercicio garantizarles ese derecho a quienes así lo quieran.

Así, el hecho de que el Instituto de Cultura y Fomento al Turismo apoye estas iniciativas en nuestra ciudad con lo que se denominaron las tarimas líricas y con varios conciertos sinfónicos en algunas catedrales e iglesias no me parece escandaloso. La misión de este instituto de cultura es “Generar, fortalecer y ejecutar proyectos de cultura y turismo, orientados al reconocimiento de nuestra cultura y la de otros grupos sociales y étnicos, permitiendo el acceso y disfrute de las diversas expresiones culturales y atractivos turísticos”. Entonces, que aquí con dineros públicos se auspicien parcialmente algunas actividades de semana santa no es motivo de escándalo ni de desaforo, por muy en contra que estemos algunas personas de estos actos, y me incluyo, ya por otras razones ideológicas. Además, es de recordar que nuestra ciudad fue fundada a través de una celebración litúrgica, como para traer a colación.

La cultura es ese ámbito del ser humano donde podemos reconocernos y lograr una especie de autonomía que se vuelve cada vez más fuerte en la medida que reconocemos nuestra cultura, nuestra historia, nuestro pasado y nuestras raíces. La identidad bebe de muchos factores, de los cuales la cultura es un ente rector para definir nuestras prácticas, he aquí la importancia de rescatar actos culturales, no religiosos solamente, que nos generen identidad. La variedad de actos culturales debe de ser latente y esperemos que así como el Instituto de Cultura apoya estas manifestaciones culturales de corte religioso, también se apoyen otras manifestaciones válidas contemporáneas y de nuestro pasado.